A sus 88 años, Ridley Scott vuelve a situarse en el centro del debate sobre la creatividad en Hollywood. En plena promoción de La constelación del perro, su nueva incursión en la ciencia ficción, el director ha insistido en que no quiere repetir fórmulas y ha resumido su postura con una frase provocadora: “No soy un cineasta, soy un influencer”

La película, que llegará a los cines el 26 de agosto, adapta la novela de Peter Heller y se sitúa en un escenario postapocalíptico. La historia sigue a Hig, un piloto civil que sobrevive a una pandemia devastadora y vive en un hangar abandonado junto a su perro y a Bangley, un exmarine. Todo cambia cuando una señal de radio le hace pensar que todavía puede haber otros supervivientes

Un cineasta que defiende el riesgo

Scott ha explicado que ve un hilo común en su filmografía: la disposición a exponerse a lo incierto. Según ha señalado, cada película implica vulnerabilidad y, precisamente por eso, cree que su trabajo avanza por delante de su tiempo. En su trayectoria figuran títulos como Blade Runner, Alien, Thelma & Louise y Gladiator, obras que marcaron a varias generaciones de espectadores

El director también ha dejado claro su rechazo a buena parte de las historias que dominan hoy la industria. Ha citado como ejemplos repetidos tramas sobre crímenes en bosques, agentes del FBI o superhéroes, y ha reclamado espacio para relatos distintos

Una producción de supervivencia a gran escala

Tras el éxito de Gladiator II, Scott presenta ahora un thriller de supervivencia ambientado en un mundo arrasado por un virus letal. Hig trata de salir adelante mientras se enfrenta a saqueadores conocidos como los Reapers, en una historia que mezcla desolación, búsqueda y esperanza

El reparto está encabezado por Jacob Elordi, acompañado por Margaret Qualley, Josh Brolin, Guy Pearce, Benedict Wong y Allison Janney. Qualley interpreta a Cima, Brolin da vida a Bangley y Pearce encarna a Pops, un antiguo miembro de los Navy SEAL y padre de Cima

Un método cada vez más afinado

Scott ha asegurado que, con los años, su forma de trabajar se ha vuelto más precisa. Ha afirmado que puede rodar con entre ocho y 11 cámaras y que su última película la terminó en 34 días, muy por debajo del tiempo que considera habitual. También ha puesto como ejemplo Gladiator, rodada en 48 días

Antes de este estreno, recibirá un Oscar honorífico en los Governors Awards de noviembre. Entre los demás galardonados figuran Glenn Close y Floyd Norman, primer animador negro de Disney. Mientras tanto, el cineasta sigue sumando proyectos pendientes a su lista: un wéstern, una adaptación de La isla del tesoro con Hugh Jackman, un musical y una película sobre el elefante africano