Caudales al límite
Europa del Este atraviesa su quinta ola de calor del año y los niveles del Rin y del Danubio están en valores inéditamente bajos desde que existen registros oficiales en 1880
En Kaub, un punto de referencia del Rin en Alemania, la profundidad llegó a 12 centímetros el 12 de agosto. El mínimo anterior, alcanzado durante la sequía de 2018, había sido de 25 centímetros. Si sigue bajando, el río podría quedar dividido en dos tramos navegables
El Danubio tampoco ofrece alivio. En Budapest, el nivel cayó a 26 centímetros, por debajo del récord previo de 33 centímetros de 2018
La energía y la industria, bajo presión
La bajante afecta el funcionamiento de centrales nucleares que usan el agua del Danubio para refrigeración. Paks, en Hungría, que aporta cerca del 30% de la electricidad del país, y Cernavoda, en Rumania, tuvieron que reducir o interrumpir parte de sus operaciones
Las autoridades de ambos países pidieron a hogares y empresas que recorten al máximo el consumo eléctrico. También hubo ajustes en la producción de fabricantes como Audi y Dacia
La navegación interior trabaja con cargas mucho más pequeñas para evitar encallamientos. En algunos casos, las barcazas transportan apenas entre el 15% y el 20% de su capacidad habitual, lo que encarece los fletes
En el Rin, la situación es especialmente sensible para Alemania, donde este corredor concentra una parte decisiva del tráfico fluvial de carga. Unos 600 buques cruzan cada día la frontera con Países Bajos, muchos con mercancías vinculadas al comercio exterior
Lo que el agua dejó al descubierto
El retroceso de los ríos también sacó a la vista señales del pasado. Aparecieron las llamadas piedras del hambre, marcadores tallados entre los siglos XV y XIX para advertir sobre malas cosechas y escasez
En Budapest surgió una motocicleta de la Wehrmacht de la Segunda Guerra Mundial. Cerca de Ryahovo, en Bulgaria, quedaron expuestos restos de un mamut. Y en el tramo serbio del Danubio se reveló una flota de buques de guerra de la era nazi, incluidos alrededor de 200 barcos hundidos por los alemanes en septiembre de 1944 para impedir el avance soviético
Un impacto económico aún incierto
El Rin y el Danubio son claves para el transporte de materias primas, combustibles y productos industriales. Por eso, la persistencia de la sequía ya afecta costos, logística y sectores como el turismo fluvial, además de inquietar a agricultores y pescadores
La bajante de 2018 recortó el PIB alemán en torno a 0,4%. Si el escenario actual se prolonga hasta octubre, el impacto podría llegar a 0,5%, aunque por ahora sigue siendo pronto para medir la magnitud real del daño