“Estamos armando una ciudad en la montaña”. Así define Mónica el trabajo que exige cada proyecto minero en San Juan, donde hace 25 años se dedica a la actividad aduanera y logística. Desde una provincia mediterránea, sin puerto propio, su tarea consiste en ordenar rutas, cruces cordilleranos y tiempos de tránsito para que la mercadería llegue a la mina sin interrumpir la operación

Una carrera hecha entre comercio exterior y minería

Es licenciada en comercio internacional, despachante de aduana y agente de transporte aduanero. Comenzó en el sector hace un cuarto de siglo y casi dos décadas de ese recorrido estuvieron ligadas de lleno a la minería, cuando todavía era una actividad incipiente en San Juan

Viene además de una familia con tradición agrícola y vitivinícola, y acumuló experiencia en importación y exportación de esos rubros. Con el tiempo se especializó en yacimientos ubicados a unos 4.000 metros de altura, donde la falta de oxígeno y la exigencia física forman parte de la rutina

Inversión alta, ejecución gradual

El presente del sector en la provincia muestra cuatro proyectos aprobados y una inversión estimada en 13 mil millones de dólares. Ese volumen no se ejecuta de una sola vez: requiere un cronograma de inversión y reingeniería que puede extender la vida útil de los yacimientos de 25 o 30 años a entre 40 y 80

Antes de que una mina empiece a producir, todavía hay mucho por construir. Caminos, tendido eléctrico, campamentos y servicios básicos deben estar listos en plena cordillera. Por eso, explica, no tiene sentido pensar esos anuncios como desembolsos inmediatos

Rutas, pasos y cuellos de botella

San Juan funciona como una aduana mediterránea: depende de otros puntos del país para canalizar sus cargas. Buenos Aires está a 1.100 kilómetros y el paso Los Libertadores, hacia Chile, queda a 360 kilómetros de la frontera y a 800 del puerto de Valparaíso

La elección del corredor depende del producto y de su origen. Los grandes proyectos suelen ingresar por Puerto Zárate, las compras en la Zona Franca de Antofagasta entran por Jama y lo que llega a Valparaíso o San Antonio pasa por Los Libertadores

El principal obstáculo aparece con las cargas sobredimensionadas que no atraviesan túneles. En esos casos, Gendarmería no autoriza el paso y es necesario desviar la operatoria por otras rutas habilitadas

Verificar en la montaña

Para un despachante de aduana, conocer un campamento minero no es opcional. A veces la verificación final de una mercadería debe hacerse en el propio yacimiento, tanto en importación como en exportación, según el tipo de producto o por requerimiento de la autoridad de aplicación

La visita permite dimensionar el entramado que hay detrás de un camión en ruta. En altura, cada entrega implica una combinación de ingeniería, logística y trabajo humano que se vuelve visible recién cuando se recorre el terreno

Meses de preparación para no detener la producción

Una operación minera puede demandar al menos tres meses de preparación. Desde la orden de compra hasta la definición del transporte, el puerto, el tratamiento tributario y las intervenciones necesarias, todo requiere coordinación antes de habilitar la carga

Una vez que la mercadería está en tránsito, todavía pueden aparecer complicaciones: conflictos bélicos, tifones o nevadas. Son variables habituales del comercio internacional, pero exigen una estructura capaz de resolverlas rápido, porque detener una línea de producción tiene un costo muy alto

La relación con el cliente es constante, especialmente con proveedores pequeños que suelen necesitar apoyo para cotizar servicios o elegir el origen más conveniente de un insumo

Un ciclo de largo plazo

De cara a los próximos años, Mónica ve un escenario de expansión para la minería argentina. Son proyectos intensivos en mano de obra y con recambios de personal que multiplican el movimiento económico en toda la región, empezando por la propia ciudad

En San Juan, afirma, la minería cuenta con licencia social: buena parte de las familias tiene vínculo directo o indirecto con la actividad. Por eso insiste en la formación de jóvenes profesionales, en una industria con proyectos que pueden extenderse hasta 80 años y que exige planificación de largo plazo