Antes de convertirse en el Libertador, José de San Martín ya había atravesado batallas decisivas en la guerra contra Napoleón. En una de ellas, en Arjonilla, un soldado español se interpuso para protegerlo cuando el combate lo dejó rodeado por el enemigo. Esa escena antecedió por años al episodio de San Lorenzo y a la figura de Juan Bautista Cabral
Arjonilla: la primera prueba
San Martín tenía 30 años y llevaba casi toda su vida en la península ibérica. Había ingresado al ejército muy joven y ya contaba con experiencia en campañas en el norte de África. En 1808, durante una misión de reconocimiento cerca de Arjonilla, encabezó a 21 hombres y se encontró con una partida francesa de unos 50 coraceros
Lejos de replegarse, atacó de inmediato. El enfrentamiento terminó con una victoria española: murieron 17 dragones franceses y cuatro fueron capturados, mientras que del lado español hubo apenas un herido. En ese episodio, un subordinado evitó que San Martín muriera, hecho que quedó asociado como un antecedente del gesto de Cabral años más tarde
Bailén: la gran derrota de Napoleón
Menos de un mes después, San Martín volvió a enfrentar a las tropas francesas en Bailén, Andalucía. La batalla reunió a las fuerzas españolas de Francisco Javier Castaños contra el ejército del general Dupont. El combate duró nueve horas, bajo un calor sofocante y con serios problemas de abastecimiento de agua
Los franceses lanzaron cinco ataques, pero fueron rechazados. Agotados y desmoralizados, terminaron rindiéndose. La derrota tuvo un efecto enorme: fue el primer gran revés de Napoleón en campo abierto y alimentó la resistencia en otros territorios dominados por Francia
Tras la batalla, San Martín fue reconocido por su actuación, ascendido y condecorado. También debió detener su actividad por una afección respiratoria, antes de regresar al frente de nuevas operaciones
La Albuera: el cierre de una etapa
Su tercer y último gran combate contra los franceses en España fue La Albuera, en 1811. Allí participó de una de las batallas más sangrientas de la guerra peninsular. El enfrentamiento enfrentó al ejército aliado, comandado por William Beresford, con las fuerzas francesas de Nicolas Soult
En menos de ocho horas hubo unas 12.000 bajas. Aunque el desenlace táctico fue discutido, los franceses no lograron tomar Badajoz y debieron retirarse. Para San Martín, esa jornada cerró su etapa militar en España
El regreso a América
Poco después pidió su retiro. Aunque en la solicitud oficial habló de un regreso a Lima por asuntos personales, su decisión ya estaba ligada a los acontecimientos de América. Tras conocer las noticias de 1810, resolvió volver para poner su experiencia al servicio de la revolución naciente
Volvió con una formación militar poco común y con una visión política e intelectual moldeada por años de guerra en Europa. Ese recorrido, que empezó en España y pasó por Arjonilla, Bailén y La Albuera, ayudó a explicar al jefe militar que después conduciría la independencia rioplatense