SAN NICOLÁS DE LOS ARROYOS.- La Central Térmica de San Nicolás atraviesa una paradoja: sobrevivió al petróleo, al gas natural y a la transición energética, pero todavía sigue funcionando con carbón, el combustible fósil más contaminante. Es la única usina de este tipo en la Argentina y, aunque hubo promesas de reconversión, no existe una decisión definitiva sobre su cierre

En los barrios cercanos, la preocupación es cotidiana. Vecinos denuncian olores intensos, humo y síntomas que asocian con la actividad industrial. Piden el cierre de la planta o, al menos, medidas efectivas de mitigación y control ambiental

Promesas que no se traducen en cierre

La empresa que opera la central sostiene que mantiene su compromiso con la descarbonización y que trabaja para eliminar progresivamente el carbón de su matriz. En los últimos años redujo de manera importante su consumo, pero la planta sigue en actividad y el retiro definitivo quedó en suspenso

Ese recorrido contrasta con los anuncios corporativos previos. A nivel global, la compañía había fijado metas de cero emisiones netas para 2050 y de salida total del carbón, mientras expandía inversiones en energías renovables. Con el correr del tiempo, esa referencia perdió centralidad en los documentos dirigidos a accionistas

Una transición sin hoja de ruta

En la Argentina, la promesa de reconversión también quedó abierta. Hubo menciones a un trabajo conjunto para evitar impactos laborales, pero nunca se formalizó un cronograma de retiro ni un plan de sustitución energética con respaldo estatal

La falta de definiciones coincidió con un giro de la política climática nacional y con una señal más amplia de retroceso en compromisos ambientales. En paralelo, la compañía avanza en la expansión de renovables, aunque sigue dependiendo en parte de combustibles fósiles para sostener su potencia instalada

Carbón, control y reclamos de salud

La central no solo está bajo observación por su futuro energético. También es investigada en una causa por contaminación en el Juzgado Civil y Comercial N° 4 de San Nicolás, mientras vecinos y abogados ambientalistas cuestionan los controles sobre el polo industrial

En el entorno de la planta persisten denuncias por enfermedades respiratorias, dermatitis y casos de cáncer. Entre los contaminantes asociados a la combustión del carbón aparecen dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono, carbón negro y otras partículas que pueden incluir metales pesados

El costo de seguir encendida

La usina redujo sus emisiones en los últimos años, pero continúa entre las principales fuentes de gases de efecto invernadero de la ciudad. Al mismo tiempo, el carbón sigue llegando desde el exterior y la planta conserva un rol en el sistema eléctrico que la empresa considera relevante para la seguridad del servicio

Vecinos y especialistas advierten, sin embargo, que sin una hoja de ruta concreta no hay transición real. Mientras la discusión sigue abierta, la chimenea permanece activa sobre una ciudad que reclama respuestas