“¡Tanta gloria y tanto olvido!”: con esa frase, Domingo Faustino Sarmiento resumió la impresión que le dejó su visita a José de San Martín en Grand Bourg, el 24 de mayo de 1846. El Libertador tenía 68 años, llevaba más de dos décadas alejado de la vida pública y vivía en las afueras de París

Esa carta, junto con el discurso que Sarmiento pronunció en 1847 ante el Instituto Histórico de Francia, integra un ebook de distribución gratuita que también acompaña un cortometraje histórico sobre aquel encuentro

La vida en Grand Bourg

Cuando Sarmiento llegó con una recomendación de Juan Gregorio Las Heras, encontró a un San Martín de cabello completamente blanco, rostro afilado y mirada intensa. Vivía con su hija Mercedes y sus dos nietas en una casa con parque, asistido por Eusebio Soto, quien lo acompañaba desde Lima

La rutina del general estaba marcada por la disciplina: se levantaba al amanecer, hacía su cama, preparaba el mate, ordenaba sus armas, trabajaba en pequeñas tareas de carpintería, cosía su ropa y pintaba escenas de barcos y paisajes

Aunque se mostraba reservado con los desconocidos, la conversación con Sarmiento se abrió cuando este recordó a su padre, Clemente Sarmiento, a quien San Martín había entregado prisioneros realistas tras Chacabuco. A partir de allí, el diálogo avanzó hacia la campaña de los Andes y el viejo militar recuperó, por un momento, la energía de sus años de guerra

Una visita que incomodó y conmovió

El testimonio de Sarmiento conserva también una tensión incómoda: en esa charla, San Martín dejó ver su simpatía por Juan Manuel de Rosas. Para el sanjuanino, exiliado por su oposición al caudillo, ese gesto fue difícil de asimilar. Sin embargo, salió profundamente impresionado por el encuentro

En su carta a Antonino Aberastain escribió que había vivido “momentos sublimes” que guardarían para siempre huella en su espíritu

San Martín y Bolívar, en la mirada de Sarmiento

El segundo texto reunido en el volumen es el discurso de París, donde Sarmiento trazó un contraste entre San Martín y Simón Bolívar a partir de lo que el propio Libertador le habría contado sobre Guayaquil, la reunión de 1822 entre ambos jefes independentistas

Allí, San Martín le habría propuesto a Bolívar combatir bajo sus órdenes; la propuesta no prosperó. Poco después, San Martín se retiró de la escena política. En ese discurso, Sarmiento definió a Bolívar como un hombre guiado por un proyecto de poder y remató su juicio con una frase tajante: “Bolívar murió intentando revoluciones”

El libro también reproduce la carta que San Martín envió a Bolívar desde Lima el 29 de agosto de 1822, donde dejó asentada su decisión de apartarse del mando

Un juicio final sobre Sarmiento

Después del encuentro, San Martín escribió a Las Heras que la formación y aplicación del joven sanjuanino lo hacían merecedor de consideración y le auguraban “un porvenir distinguido”

Dos textos, una visita y una escena decisiva para entender cómo se miraron entre sí dos figuras centrales de la historia argentina