Las labores de rescate se reforzaron este lunes en Nepal y el Tíbet, después de las inundaciones catastróficas que dejaron al menos 903 muertos en Nepal y 16 en territorio chino, además de más de 4.700 desaparecidos entre ambos lados de la frontera

Búsqueda en túneles y zonas aisladas

En Nepal, rescatistas locales y equipos extranjeros intentaban ubicar a trabajadores atrapados en túneles de plantas hidroeléctricas afectadas por la crecida del río. Las autoridades señalaron que cientos de personas quedaron encerradas tras el desastre del miércoles

En el proyecto Upper Trishuli-1, en el distrito de Rasuwa, una de las áreas más golpeadas, se creía que más de 100 personas seguían sin ser localizadas hasta el sábado. Las tareas continuaban bajo la lluvia y en medio de terrenos inestables

“Estamos trabajando en la búsqueda y rescate de las personas atrapadas en colinas, asentamientos y zonas ribereñas”, dijo el portavoz del ejército nepalí, brigadier general Raja Ram Basnet

El saldo humano sigue creciendo

La agencia de desastres de Nepal informó que el balance oficial en ese país ascendió a 903 muertes, con 4.247 personas desaparecidas, entre ellas 592 extranjeras

Del lado chino, las autoridades reportaron 16 muertos y 546 desaparecidos. La prensa estatal indicó además que 261 de esas personas eran extranjeras, incluidos más de un centenar de nepalíes

La frontera, aún bloqueada por el agua

En China, las tareas de recuperación incluyeron la reconstrucción del camino hacia el puerto de Gyirong, en la frontera con Nepal. Camiones trasladaban enormes rocas mientras los trabajadores repavimentaban un tramo de la ruta

El área sigue parcialmente anegada, con entre dos y tres metros de agua sobre la carretera, lo que dificulta el acceso de los equipos de emergencia. Aunque algunas brigadas lograron llegar a la frontera, solo una parte del operativo pudo avanzar

Las lluvias recientes agravaron la situación en la zona, donde el foco oficial ha estado puesto en la respuesta de emergencia y en el despliegue de fuerzas de seguridad y bomberos

Un derrumbe glaciar como disparador

La crecida repentina comenzó tras el colapso de una masa glaciar en una zona elevada del Himalaya. Estudios basados en imágenes satelitales concluyeron que el lecho rocoso bajo un glaciar cedió y arrastró parte de la masa de hielo

La caída de rocas fue tan intensa que generó una señal sísmica equivalente a una magnitud 5,2. Luego, el material desprendido y el agua derretida incrementaron el caudal de los ríos, provocando una torrentera que destruyó viviendas, puentes e infraestructuras a su paso por el Tíbet y Nepal