Setcases, en la comarca del Ripollès y muy cerca de la frontera con Francia, es uno de esos pueblos de alta montaña que ganan protagonismo en verano. Sus máximas no suelen superar los 28 grados y su ubicación lo convierte en una puerta de entrada al Parque Natural de las Capçaleres del Ter i del Freser
El entorno mezcla paisaje pirenaico, patrimonio y propuestas de turismo activo. En su término municipal se encuentra Vallter 2000, una estación de montaña pensada para los deportes de invierno, pero también para el senderismo estival y otras actividades como trail running, circuitos de orientación, moto eléctrica y mountain karts
A ello se suma un telesilla panorámico con una subida de unos 20 minutos hasta el entorno del nacimiento del río Ter
Un casco urbano de piedra y memoria
El pueblo mantiene una imagen muy reconocible, con casas, calles y callejones de piedra restaurados. La oferta se completa con restaurantes de cocina de proximidad y con distintos elementos patrimoniales repartidos por el casco urbano, señalizados con placas informativas
Entre los puntos más destacados está la iglesia de Sant Miquel, un templo románico del siglo XII que conserva partes del siglo XVII, como la nave, las capillas y la sacristía. El tejado y la antigua bóveda de madera se reconstruyeron en 1728 tras un incendio
En su interior guarda un retablo barroco considerado una pieza relevante del barroco catalán, uno de los pocos que sobrevivieron a la Guerra Civil y que fue restaurado en 1983
Muy cerca del centro se encuentra La Creueta, un paseo breve de unos 10 minutos, con un desnivel de 50 metros y un recorrido de algo más de 300 metros. Es uno de los miradores más conocidos del pueblo
Rutas entre monasterios y miradores
Quienes prefieran el patrimonio histórico a las excursiones de montaña pueden completar la visita con una ruta por varios monasterios de la comarca. A menos de una hora de Setcases están el monasterio de Santa Maria de Ripoll, con su portalada del siglo XII; el monasterio de Sant Joan de les Abadesses, fundado en el siglo IX por Guifré el Pelós; y el monasterio de Sant Pere de Camprodon, una iglesia románica de mediados del siglo XII levantada sobre un templo documentado en 904 y después convertida en monasterio benedictino
El telesilla de Vallter 2000 también permite acercarse al nacimiento del Ter y llegar hasta el Mirador-Balcón de la Costa Brava, con vistas sobre el Ripollès, la Garrotxa, el Pla de l’Estany y el Empordà. En el entorno del municipio destacan además otros puntos de observación como el Forat de l’Olla, el Collet de Xuriguera y la Baidana