La presidenta Claudia Sheinbaum consideró que la detención de Fausto Ernesto Corrales Rodríguez puede aportar elementos para entender el traslado de Ismael “El Mayo” Zambada a Estados Unidos y el asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda. Subrayó que el expediente continúa en manos de la Fiscalía General de la República y que corresponde a esa institución explicar las implicaciones del arresto

La captura ocurrió el 19 de agosto de 2026 en la colonia Granada, en la alcaldía Miguel Hidalgo, Ciudad de México, por orden de un juez de control federal. La FGR imputó a Corrales Rodríguez encubrimiento en el homicidio de Cuén Ojeda y falsedad ante autoridades de procuración de justicia. Luego fue trasladado a instalaciones ministeriales en Toluca, Estado de México

Un testigo clave en un caso que sigue abierto

Corrales Rodríguez es hijo del exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Víctor Antonio Corrales Burgueño, y al momento de su detención trabajaba como director de Sueldos y Salarios en la rectoría. También fue dirigente del Partido Sinaloense y diputado local. Para la FGR, se trata del único testigo clave con vida sobre el asesinato de Cuén Ojeda y el secuestro de Zambada

La autoridad sostiene que su versión presenta contradicciones y omisiones relevantes. Por eso lo acusa de intentar alterar la reconstrucción de los hechos ocurridos el 25 de julio de 2024 en la finca Huertos del Pedregal, también conocida como Santa Julia, al norte de Culiacán

El día del secuestro y el homicidio

Según la investigación federal, Corrales Rodríguez llevó a Cuén Ojeda a ese sitio bajo el argumento de una reunión con abogados para resolver un asunto legal, ya que el político no podía conducir tras una cirugía. En el mismo lugar, Ismael Zambada habría sido emboscado, sometido y llevado primero a una pista clandestina, desde donde fue trasladado en avión a Santa Teresa, Nuevo México, donde después fue detenido junto con Joaquín Guzmán López

En ese mismo episodio, Cuén Ojeda fue asesinado a balazos. Zambada relató esa versión en una carta difundida en agosto de 2024 mediante su abogado Frank Pérez, en la que señaló que el encuentro había sido convocado con el pretexto de mediar una disputa política y universitaria en Sinaloa

La versión de la gasolinera quedó desechada

Después de los hechos, Corrales Rodríguez afirmó ante autoridades estatales que Cuén Ojeda había muerto en un supuesto intento de robo en una gasolinera de Culiacán. Esa explicación fue la base de la primera narrativa oficial del caso, pero terminó debilitada por inconsistencias: el video presentado no tenía sonido, los trabajadores del lugar no escucharon disparos y las heridas del cuerpo no coincidían con la escena grabada

La FGR concluyó que se trató de un montaje. Los peritajes en Huertos del Pedregal encontraron rastros de sangre de Cuén Ojeda en la finca, lo que ubicó ahí el asesinato. En medio de esos señalamientos, la entonces fiscal estatal de Sinaloa, Sara Bruna Quiñónez, renunció el 16 de agosto de 2024

Un expediente reservado hasta 2031

La captura de Corrales Rodríguez representa el primer avance procesal relevante en un caso que permaneció dos años sin detenidos. En mayo de 2026, la FGR sostuvo que la investigación no estaba archivada ni suspendida, sino en curso. También reservó el expediente hasta 2031, al considerar que su difusión implicaría un riesgo para el interés público y la seguridad nacional

Rocha Moya, aludido en la carta de Zambada por el contexto político del caso, negó haber estado en la reunión del 25 de julio de 2024 y aseguró que ese día viajaba en Estados Unidos. Más tarde, en abril de 2026, la fiscalía federal en Nueva York presentó cargos contra diez mexicanos, incluido el exgobernador, por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, aunque la FGR aclaró que esa acusación no forma parte directa de la investigación por el homicidio de Cuén Ojeda

El traslado de Zambada a territorio estadounidense detonó en septiembre de 2024 una disputa abierta entre las facciones de Los Mayos y Los Chapitos. A dos años de los hechos, la violencia en Sinaloa sigue sin una salida visible, mientras la FGR insiste en que Corrales Rodríguez sigue siendo inocente hasta que exista sentencia condenatoria