Un sismo de magnitud 3.4 se registró a las 12:10 del lunes 17 de agosto de 2026 en la provincia de Huari, región Áncash. El epicentro se ubicó a 12 kilómetros al este de San Marcos y tuvo una profundidad de 10 kilómetros
De acuerdo con el reporte oficial, la intensidad fue de II-III en San Marcos, por lo que el movimiento se percibió de manera leve. Hasta el momento no se reportan daños materiales ni personas afectadas
Cómo comunicarse en una emergencia
Ante la posible saturación de las redes móviles durante un desastre, la línea 119 de mensajería de voz permite dejar y escuchar mensajes de emergencia. Para grabar un audio, se debe marcar 119, elegir la opción 1 y luego ingresar el número del familiar. Para escucharlo, se marca 119, opción 2, y después el número de quien dejó el mensaje
Qué hacer si existe riesgo de tsunami
Si ocurre un terremoto fuerte con epicentro en el mar, la autoridad marítima evalúa si puede generar un tren de olas destructivas. Cuando el evento supera magnitud 7.0 y provoca desplazamiento vertical del fondo marino, se activa la alerta o alarma de tsunami. En la zona costera, la recomendación básica es evacuar de inmediato hacia áreas altas si el sismo impide mantenerse en pie
La licuefacción y el peligro en suelos inestables
La licuefacción de suelos puede presentarse en terrenos arenosos, saturados de agua y poco compactados. Durante un terremoto, esos suelos pierden firmeza y pueden comportarse como un líquido denso, comprometiendo cimentaciones y causando hundimientos o inclinaciones en viviendas y vías
Sismos superficiales y actividad en el interior del país
No todos los sismos en el Perú se originan por la subducción en la costa. En la sierra y la selva también ocurren movimientos corticales o superficiales, vinculados a fallas geológicas locales a menos de 30 kilómetros de profundidad. Aunque suelen tener magnitudes moderadas, pueden generar daños importantes por su cercanía a la superficie
Por qué el Perú registra sismos con frecuencia
El país se ubica en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una franja de alta actividad tectónica y volcánica que concentra gran parte de los movimientos sísmicos del planeta. En la costa peruana, la Placa de Nazca se introduce debajo de la Placa Sudamericana, un proceso que acumula tensión y libera energía en forma de sismos
El monitoreo oficial y la alerta temprana
El Instituto Geofísico del Perú, a través del Centro Sismológico Nacional, registra y analiza la actividad sísmica en todo el territorio. Esa red permite determinar en tiempo real la hora, magnitud, profundidad, epicentro e intensidad de cada evento. Además, el Sistema de Alerta Sísmica Peruano busca advertir a la población segundos antes de la llegada de ondas destructivas
Silencio sísmico en la costa central
El silencio sísmico describe zonas donde no ocurre un gran terremoto durante décadas o siglos, pese a estar en áreas de subducción activa. En la costa central, especialmente frente a Lima, se acumula energía desde 1746. Los estudios geofísicos sostienen que esa tensión deberá liberarse en algún momento mediante un sismo de gran magnitud
Mochila de emergencia y plan familiar
La mochila de emergencia debe contener agua, alimentos no perecibles, linterna, radio a pilas y un botiquín básico. También conviene incluir copias de documentos, llaves, medicamentos y artículos para bebés, adultos mayores o mascotas, según cada hogar
El plan familiar de emergencia ayuda a definir tareas, puntos de encuentro y canales de comunicación alternativos. También permite identificar zonas seguras dentro de viviendas, colegios y centros de trabajo, lejos de ventanas, vitrinas y cables eléctricos
Magnitud e intensidad: una diferencia clave
La magnitud mide la energía liberada por un sismo, mientras que la intensidad describe sus efectos en un lugar determinado. Por eso, un mismo evento puede sentirse con mayor fuerza cerca del epicentro y con menor impacto a medida que aumenta la distancia
Construcción segura y vulnerabilidad
El daño que deja un terremoto no depende solo de su magnitud, sino también de la calidad de las edificaciones y del suelo donde se levantan. La autoconstrucción informal sobre arenas sueltas, laderas o terrenos poco compactos aumenta el riesgo de colapso. Contar con planos aprobados, asesoría técnica y materiales certificados reduce la vulnerabilidad estructural