Un sismo de magnitud 7.2 con epicentro en Coracora, Ayacucho, sacudió Perú este jueves 20 de agosto. El movimiento se percibió en Lima, Arequipa, Ica, Cusco y Apurímac, ocurrió a 108 kilómetros de profundidad y duró cerca de un minuto. No dejó víctimas mortales ni generó riesgo de tsunami
Dos sistemas separados
El temblor volvió a poner sobre la mesa una pregunta recurrente en México: si un sismo fuerte en Sudamérica puede mover la Placa de Cocos o liberar energía acumulada en territorio mexicano. La respuesta es no. Las placas que intervienen en Perú y las que afectan a México forman sistemas distintos, separados por miles de kilómetros y sin un mecanismo físico que traslade energía de uno al otro
Cómo funciona el rompecabezas terrestre
La corteza terrestre está dividida en placas rígidas que se desplazan sobre el manto superior. En sus límites ocurren tres tipos de interacción: convergente, cuando una placa se hunde bajo otra; divergente, cuando se separan y asciende magma; y transformante, cuando se deslizan lateralmente. Los sismos más grandes suelen producirse en zonas de subducción, donde una placa oceánica se introduce bajo una continental
México se asienta sobre cinco placas: Norteamericana, Pacífico, Caribe, Cocos y Rivera. Perú, en cambio, está condicionado por la interacción entre la Placa de Nazca y la Sudamericana. Aunque Nazca y Cocos tuvieron un origen común hace millones de años, hoy funcionan de manera independiente
Qué pasó en Ayacucho
El sismo en Perú respondió al choque entre Nazca y Sudamérica, dentro de una zona de origen continental profundo. Su profundidad de 108 kilómetros redujo el riesgo de daños severos en superficie y descartó desde el inicio la posibilidad de tsunami en la costa peruana
El caso mexicano
En México, la actividad sísmica más intensa se concentra en la franja del Pacífico, donde las placas de Cocos y Rivera chocan con la Norteamericana. Esa dinámica explica grandes terremotos históricos como el de Jalisco en 1932, de magnitud 8.2, y el de Michoacán en 1985, de magnitud 8.1. Ambos ocurrieron por la subducción de Cocos bajo la placa continental mexicana
La conclusión es clara: un sismo en Perú no reacomoda las placas tectónicas de México. Cada región responde a su propia estructura geológica y a procesos que no se transmiten de un extremo del continente al otro