Shabana Basij-Rasikh sonríe al señalar un cartel en el centro del campus: School of Leadership of Afghanistan, SOLA, un hogar en Ruanda. El anuncio, en un complejo casi nuevo y todavía resguardado por razones de seguridad, marca el inicio de una etapa que la organización considera decisiva: tener una sede permanente para seguir formando a niñas afganas lejos de su país
“Eso es exactamente lo que representa este lugar para nosotras: una casa definitiva para nuestras chicas”, dijo Basij-Rasikh. También expresó su gratitud por la bienvenida recibida en el país africano
Del exilio a una nueva escuela
Cuando Kabul cayó en manos talibanas, Basij-Rasikh salió de Afganistán rumbo a Ruanda, después de una invitación para trasladar allí la institución. Con ella viajaron todas las alumnas inscritas entonces, unas 100 egresadas recientes y parte del equipo docente. Cuatro días después de llegar, el grupo reanudó las clases en un hotel que funcionó como sede temporal
La escuela, fundada en 2016 como internado para niñas en Kabul, abre ahora un campus que permitirá duplicar la matrícula. Aun así, más del 99% de las postulaciones seguirá sin lugar, ya que miles de niñas afganas solicitan cada año ingresar a SOLA
Actualmente, 122 alumnas estudian en la institución. Para muchas, la oportunidad convive con el dolor de saber que sus pares en Afganistán enfrentan otro destino, marcado por el cierre de oportunidades y, en muchos casos, por el matrimonio infantil
La educación prohibida en Afganistán
Según un informe de Naciones Unidas difundido en agosto, unas 2,4 millones de niñas afganas están fuera de la educación secundaria. Las condiciones para mujeres y niñas en ese país han empeorado desde el regreso del Talibán al poder
En 2021, el grupo prohibió que las niñas asistieran a la escuela más allá del sexto grado, una restricción que sigue vigente. Aunque el Talibán asegura que trabaja para crear condiciones compatibles con la ley islámica, las limitaciones continúan
Basij-Rasikh recordó que, antes de la toma del poder, el movimiento decía que las niñas podrían estudiar, trabajar y participar en la vida pública dentro de su interpretación de los principios islámicos
WhatsApp para llegar a más alumnas
Para alcanzar a más niñas afganas, SOLA lanzó SOLAx, una plataforma educativa que ofrece clases de sexto a duodécimo grado a través de WhatsApp. El programa fue diseñado por Basij-Rasikh y su esposo, Mati Amin, con base en el currículo escolar afgano
Amin explicó que la propuesta surgió de las condiciones reales del terreno: muchas niñas no tienen teléfono propio, suelen pedirlo prestado a familiares, cuentan con internet inestable y disponen de poco tiempo libre por las tareas domésticas. En cambio, sí usan WhatsApp para hablar con sus allegados
La plataforma, gratuita y abierta a cualquier usuario, está pensada sobre todo para niñas afganas. Incluye medidas para borrar rápidamente los chats y retomar las lecciones con un código PIN. Los cursos iniciales, incluidos los de inglés como segunda lengua, se dictan en dari y pastún; los niveles más avanzados, en inglés
Desde su lanzamiento en 2024, SOLAx suma 41.000 estudiantes, la mayoría en Afganistán y también en otros 76 países
Una red internacional para sostener el proyecto
El trabajo de SOLA se financia con donaciones internacionales y no cobra matrícula. Basij-Rasikh conserva una relación de larga data con varias figuras del ámbito educativo y filantrópico, que destacan su compromiso con la formación de niñas afganas
Parte de los fondos recientes se destinó a otras organizaciones de la sociedad civil afgana, muchas de ellas también en el exilio. Basij-Rasikh subrayó que ninguna de estas iniciativas puede sostener sola una tarea de esa magnitud
“Necesitamos un ecosistema sólido de organizaciones capaz de responder a distintas necesidades en Afganistán, porque son enormes”, sostuvo
También afirmó que estas redes no están esperando pasivamente un regreso. Su objetivo, dijo, es volver a operar en Afganistán y preparar a las jóvenes que algún día liderarán ese retorno
Con la apertura del campus en Ruanda, Basij-Rasikh dice sentirse más cerca de una meta mayor: que el futuro de SOLA no dependa de una sola persona. Aunque sigue tomando precauciones de seguridad, asegura que hoy no vive dominada por el miedo
“Estamos listas”, afirmó. “Listas para ser más conocidas, para llevar este mensaje al mundo, a las familias afganas y a las niñas afganas. Estamos aquí. Y siempre estaremos aquí”