Ivonne A-Baki, diplomática ecuatoriana y exrepresentante de su país en Estados Unidos, ingresó formalmente en la contienda por la secretaría general de la Organización de las Naciones Unidas. Su candidatura fue presentada por Tonga, según informó el organismo este martes
Con esta postulación, la exministra de Comercio Exterior se incorpora a una nómina en la que ya figuran cinco mujeres y tres hombres que buscan suceder al portugués António Guterres, cuyo segundo mandato concluirá el 31 de diciembre de 2026
Una trayectoria con peso diplomático
Hija de padres libaneses, A-Baki tuvo un papel relevante en el acuerdo de paz entre Ecuador y Perú en 1998. Tonga destacó además que fue ministra, primera mujer embajadora de Ecuador en Washington y embajadora en Catar
En su presentación, el país insular subrayó que A-Baki ha impulsado iniciativas internacionales vinculadas con el desarrollo sostenible y el diálogo entre culturas, con vínculos entre América Latina, el mundo árabe, África y Europa
También fue una de las voces más visibles de la iniciativa para frenar la explotación petrolera en la reserva amazónica de Yasuní a cambio de una compensación internacional. Ese plan fue archivado en 2013, cuando Rafael Correa autorizó la extracción de crudo en el parque nacional tras admitir el fracaso económico de la propuesta
Una carrera todavía abierta
Las postulaciones siguen abiertas, por lo que todavía podrían sumarse nuevas candidaturas
El mes pasado, el Consejo de Seguridad realizó la primera votación exploratoria para medir apoyos entre los entonces siete aspirantes. En esa instancia, la costarricense Rebeca Grynspan encabezaba la lista
Además de A-Baki, siguen en carrera la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, el argentino Rafael Grossi, la chilena Michelle Bachelet, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, el ugandés Olara Otunnu y el senegalés Macky Sall
Grossi, director de la agencia nuclear de la ONU, es visto como el candidato de mayor proyección internacional, aunque no hay un favorito claro. El proceso podría extenderse durante varios meses, ya que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad aún no revelaron sus preferencias
Para avanzar, un aspirante necesita nueve votos de los 15 miembros del Consejo y, además, evitar el veto de cualquiera de las cinco potencias permanentes. Si supera esa instancia, su nombre pasa a la Asamblea General para la confirmación final