El gobierno de Donald Trump suspendió de manera temporal la construcción del muro fronterizo en el Parque Nacional Big Bend, en Texas. La decisión quedó en pausa mientras se revisa el alcance de las obras y su impacto sobre un entorno natural protegido

Una pausa por el impacto ambiental

La medida fue comunicada por Rodney Scott, comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), quien dijo que detuvo toda actividad vinculada a la construcción hasta poder realizar una evaluación personal y conversar con actores involucrados y con la policía local

La suspensión responde a la presión política y a las críticas por los posibles daños sobre un ecosistema desértico de alto valor ecológico. Quienes cuestionan el proyecto sostienen que el relieve accidentado y remoto de la zona ya actúa como una barrera natural para el paso de migrantes

Qué prevé el plan fronterizo

Según una demanda presentada el 14 de agosto por la agrupación El Pueblo de La Junta para la Preservación y por Far Flung Outdoor Center, la CBP adjudicó un contrato a Fisher Sand & Gravel Company para ejecutar la obra

El planteo judicial indica que el plan contempla cerca de 62 millas de muro primario en el límite con México, además de excavaciones profundas, movimiento y nivelación mecánica del suelo

También incluye caminos de patrullaje, zonas de almacenamiento de materiales, sistemas de drenaje, torres de vigilancia, cámaras con sensores y luces de alta intensidad

La ofensiva judicial

La acción fue presentada ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Occidental de Texas, en la División de San Antonio. Los demandantes piden detener por completo las obras porque, según afirman, violan las leyes de conservación del parque

El escrito sostiene que el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, excedió sus facultades al avanzar sobre tierras cuya administración corresponde al Servicio de Parques Nacionales

La denuncia también advierte que las excavaciones con maquinaria pesada causarían daños irreparables al patrimonio arqueológico de comunidades nativas

Reclamos indígenas y turísticos

El litigio cuenta con el respaldo de líderes indígenas de la tribu Lipan Apache, entre ellos la activista Christina Hernández y el practicante religioso Andrew Austin

Far Flung Outdoor Center, por su parte, sostiene que el muro y las luces permanentes alterarían la experiencia de naturaleza que atrae visitantes al río Grande

Los demandantes consideran que ninguna compensación económica podría reparar la pérdida de oscuridad natural y tranquilidad en ese paisaje