El 24 de agosto es una fecha central para Ucrania: marca la independencia, la libertad y el derecho de su pueblo a decidir su futuro. Este año, el país recuerda el 35º aniversario de la restauración de su independencia, proclamada por la Verkhovna Rada el 24 de agosto de 1991
Ese hito abrió una nueva etapa en la construcción del Estado ucraniano, pero no fue un punto de partida aislado. Para los ucranianos, fue la continuidad de una tradición de estatalidad que se remonta a siglos atrás y que atravesó distintas generaciones
Una historia que antecede a 1991
La conmemoración también remite al 22 de enero de 1918, cuando la Rada Central Ucraniana proclamó la independencia de la República Popular Ucraniana. Aquel Estado ya contaba con territorio, instituciones, ejército, moneda, lengua oficial y relaciones diplomáticas
Sus raíces, sin embargo, son más antiguas: llegan hasta la Rus de Kyiv, la formación de la lengua y la identidad ucranianas, y símbolos históricos como el tridente y la hryvnia. Incluso el nombre “Ucrania” aparece documentado desde 1187
La restauración de 1991, así, no fue un hecho aislado, sino la continuación de una larga trayectoria nacional. También tuvo un papel decisivo en el colapso de la Unión Soviética y en el fin del imperio totalitario comunista
La guerra como amenaza existencial
Hoy, Ucrania enfrenta una nueva ofensiva de Rusia, que describe como una guerra de independencia. El conflicto, sostienen, no solo pone en juego su territorio, sino también su derecho a existir como Estado soberano y a preservar su identidad nacional
Más de cuatro años y medio después del inicio de la invasión a gran escala, Moscú sigue sin detener la agresión. Ante la imposibilidad de imponerse en el campo de batalla, intensifica el terror contra la población civil: destruye viviendas, hospitales, escuelas, infraestructura energética y patrimonio cultural
El uso masivo de misiles y drones se ha convertido en parte de esa estrategia. La noche del 20 de agosto volvió a exhibirlo en Kiev, donde un ataque aéreo con decenas de misiles y más de un centenar y medio de drones dejó al menos 16 muertos y unas 40 personas heridas. También hubo daños en edificios residenciales, hospitales, una escuela, instalaciones industriales y comercios
Otras regiones también fueron alcanzadas, incluida Odesa, donde drones rusos impactaron en un paso fronterizo con Moldavia
Presión, defensa y rendición de cuentas
Ucrania advierte que la guerra no afecta solo a su territorio. El expansionismo ruso, sostiene, también desafía la soberanía de países vecinos y pone a prueba la determinación de la OTAN y sus socios
Por eso pide más acciones concretas de la comunidad internacional: mantener y aumentar las sanciones para debilitar la capacidad rusa de producir instrumentos de terror, reforzar la cooperación militar con sistemas de defensa antiaérea y garantizar que los responsables de crímenes respondan ante la justicia
Al mismo tiempo, agradece el apoyo recibido, incluida la decisión de Argentina de sumarse a la Coalición Internacional para el Retorno de los Niños Ucranianos desplazados forzosamente. También valora el respaldo a iniciativas en Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales para detener la agresión, lograr una paz justa y duradera y avanzar en la reconstrucción
En ese marco, confía en que pueda concretarse pronto la visita del presidente Javier Milei a Ucrania, invitado por Volodimir Zelensky
Reformas y horizonte europeo
Pese a la guerra, Ucrania insiste en que sigue avanzando en reformas en todos los ámbitos. Su objetivo es acercarse a los estándares de la Unión Europea y de la OTAN
La meta final, sostiene, es un futuro de paz y prosperidad dentro de las estructuras europeas y euroatlánticas