La Justicia de Chile confirmó que un análisis genético determinó, con una coincidencia superior al 99,99%, que Bernarda Rosalba Vera Contardo, radicada desde hace años en Miramar, es la misma persona que figuraba en los registros oficiales como desaparecida durante la dictadura de Augusto Pinochet
El ministro para causas de Derechos Humanos del Poder Judicial chileno, Álvaro Mesa Latorre, informó el resultado a los familiares y ordenó el secreto de sumario en el expediente. Según la resolución, las pruebas biológicas arrojaron una coincidencia genética superior al 99,9999%
El caso volvió a tomar fuerza en septiembre de 2025, cuando una investigación televisiva ubicó a una mujer que vivía cerca de Miramar y usaba documentación argentina con fecha de nacimiento del 4 de febrero de 1949. Ese dato coincidía en día y mes con el de Vera Contardo, aunque difería en el año respecto del registro chileno, que consignaba 1946
Los antecedentes oficiales indicaban que la docente y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria fue vista por última vez en octubre de 1973 en Panguipulli, en el marco de la masacre de Liquiñe, después del golpe de Estado. Distintos informes la habían incluido entre las víctimas de desaparición forzada tras un operativo militar en el sur del país
La investigación posterior permitió reconstruir que Vera Contardo habría cruzado la cordillera hacia la Argentina junto con otras personas perseguidas políticamente. Además, documentación incorporada a la causa sostiene que la familia del militante sueco Svante Grände la recibió en Suecia en 1978 junto con su esposo y su hijo
Registros migratorios suecos señalan que ese año obtuvo visado y residencia, que recibió documentación oficial en 1984 y que en 1999 salió de Suecia con destino a la Argentina
El proceso se enmarca en el Plan Nacional de Búsqueda impulsado por el expresidente Gabriel Boric, destinado a reconstruir la trayectoria y el destino final de 1469 personas víctimas de desaparición forzada durante la dictadura militar: 1092 detenidos desaparecidos y 377 ejecutados cuyos cuerpos no fueron entregados
La dictadura de Pinochet, iniciada el 11 de septiembre de 1973 tras el golpe que derrocó a Salvador Allende, dejó más de 40.000 víctimas entre ejecutados, desaparecidos, torturados y detenidos. Hasta la puesta en marcha del decreto estatal, los organismos oficiales habían ubicado a 317 personas