Todos los lunes, Ailén se despierta a las 4.30 para ir a la escuela. Vive en el paraje Estancia Vieja, a 75 kilómetros de la Escuela de la Familia Agraria (EFA) de Avellaneda y a 158 kilómetros de la capital de Santiago del Estero

Sus padres la llevan en moto hasta la ruta provincial 92. Allí la espera un colectivo que recorre distintos puntos de la zona para reunir a los estudiantes y trasladarlos hasta el colegio

Sin ese servicio, muchos de ellos no podrían asistir a clases

Una solución frente a la distancia

En las comunidades rurales de los departamentos de Avellaneda y Salavina, las escuelas secundarias suelen estar ubicadas en los pueblos. Para las familias que viven en parajes alejados, llegar hasta ellas puede implicar recorrer varios kilómetros a pie

“La principal razón por la que los chicos abandonan la secundaria es la distancia que tienen que recorrer para llegar al aula”, explica Paulo Otrera, rector de la EFA de Avellaneda

Para enfrentar ese problema, la Asociación Adobe implementó un sistema de transporte destinado a estudiantes de la escuela secundaria de Colonia Dora y de la EFA. La organización trabaja desde hace 25 años en proyectos de desarrollo rural en el sureste de la provincia

Dos micros recorren hasta 50 kilómetros para buscar a los alumnos. En conjunto, trasladan a 60 chicos por año. Según estimaciones de la asociación, más de 450 estudiantes pudieron llegar a la escuela desde que el servicio comenzó, hace 15 años

“Cuando cumplen 13 o 14 años, deciden dejar el colegio y empiezan a trabajar para ayudar a su familia. A raíz de este problema fue que empezamos a gestionar el transporte para los chicos”, cuenta Sofía Folatelli, directora de la organización

La falta de servicios y oportunidades

La distancia hasta la escuela se suma a otras dificultades que atraviesan las familias de parajes como Quimili Paso, Estancia Vieja y Blanca Pozo

En muchas de esas comunidades no hay conexión a las redes de electricidad ni de agua. El acceso a la salud también es limitado: los hospitales y las postas rurales cuentan con pocos recursos y personal médico

Las oportunidades laborales son escasas. Muchos varones cortan leña o producen carbón y, al cumplir 18 años, viajan a otras provincias para trabajar en las cosechas. En numerosos casos, las mujeres se emplean en tareas domésticas en viviendas de los pueblos

Un viaje que también es parte de la escuela

El transporte hacia Colonia Dora realiza dos viajes diarios, uno de ida y otro de regreso. El servicio de la EFA funciona dos veces por semana: sale los lunes por la mañana y regresa los viernes por la tarde

Durante los días de semana, los estudiantes permanecen alojados en la escuela. Los lunes, cuando todavía es de noche, la mayoría duerme durante el trayecto. Los viernes, el viaje de regreso suele ser más animado: escuchan música, conversan, juegan a las cartas y comparten adivinanzas

También aprovechan el recorrido para estudiar y hacer la tarea. Los alumnos mayores ayudan a los más chicos cuando no comprenden alguna actividad

Además del transporte, la Asociación Adobe acompaña a la institución con la ampliación del albergue, talleres de oficios y becas para las familias que no pueden afrontar el costo de la comida en el colegio

El futuro después de la secundaria

En el último año, los estudiantes comienzan a pensar qué camino seguir después de terminar la escuela. Desde la institución buscan acompañarlos para que puedan continuar sus estudios

Ailén quiere estudiar Agronomía en la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Este año, además, su hermana menor comenzó a cursar en la EFA

“Estoy por terminar la secundaria y me veo cada vez más cerca de tener un título, de ser una profesional. Me emociona ver el fruto del esfuerzo que hizo mi familia durante estos seis años”, dice