Durante más de una década, el fotógrafo escocés Kieran Dodds convirtió su interés por las personas pelirrojas en un proyecto de largo aliento. Nacido en Edimburgo y también pelirrojo, empezó a retratar a gente con ese rasgo en 2013, primero en Escocia y después en lugares tan diversos como Perm, en Rusia, y Treasure Beach, en Jamaica

Tras publicar en 2020 Gingers, advirtió que le faltaba una parte importante del mapa: no había incluido a estadounidenses. A partir de ahí recibió numerosos contactos y decidió ampliar la serie con un nuevo libro, Gingers of America, centrado en recorrer el país a través de una característica física que, para él, también habla de origen y pertenencia

Identidades que no encajan en un molde

Una de las imágenes centrales del proyecto es la de Joshua Elliot, de la Nación Muscogee (Creek) de Oklahoma, quien aparece en la portada del libro. Elliot explicó que por parte materna tiene raíces alemanas y por la paterna vínculos con Inglaterra y Suecia, una combinación que podría explicar su cabello rojo

También remarcó que su identidad indígena no depende de cómo lo perciban otros, sino de su participación en la comunidad y en la tribu

En sus viajes, Dodds habló con muchas personas nativas americanas y encontró que, en varios casos, conocían algún antecedente europeo en su familia. También conoció historias como la de Lottie Wahkinney, una niña comanche de Oklahoma con abuelos escoceses, o la de Lakia, una niña cherokee cuya familia no encontraba una explicación europea para su pelo rojo, de un tono que el fotógrafo describió como rubí intenso

Alabama, mezcla y viejas fronteras

El recorrido llevó a Dodds a Alabama, un estado que él asociaba con la segregación racial y con la historia espacial de Estados Unidos. Allí se sorprendió por la vitalidad de ciudades como Birmingham y por la cantidad de familias interraciales que conoció

Una de esas historias fue la de Rachel Releford, a quien a menudo confunden con la niñera de su propia hija, y la de Henry Davis, cuyo hijo pequeño comparte el cabello rojizo que él tuvo de niño

Para Dodds, el cabello pelirrojo funciona como un hilo narrativo que enlaza historias muy distintas: comunidades indígenas, familias afroamericanas, herencias europeas y cruces culturales que, a su juicio, revelan la diversidad del país

Un rasgo minoritario, una historia mayor

El fotógrafo sostiene que en Escocia la proporción de pelirrojos naturales es la más alta del mundo, con alrededor del 13% de la población. A nivel global, calcula que menos del 2% tiene ese color de pelo, pero cree que en Estados Unidos la cifra ronda el 4%

Su idea es simple: usar un rasgo visible para hablar de un país construido por migraciones, desplazamientos y mezclas. En esa búsqueda, dice haber encontrado algo más que una colección de retratos: una forma de mirar Estados Unidos desde sus cruces más inesperados