WASHINGTON.– Un juez federal de Estados Unidos rechazó este jueves la demanda impulsada por la administración de Donald Trump contra la Universidad de Harvard, en la que se acusaba a la institución de no haber protegido a estudiantes judíos e israelíes frente al antisemitismo y la discriminación

El fallo profundiza el choque entre la Casa Blanca y una de las universidades más influyentes del país. El juez federal de distrito Richard Stearns, con sede en Boston, sostuvo que el gobierno no logró demostrar de manera plausible una infracción persistente del Título VI de la Ley de Derechos Civiles de 1964, que prohíbe la discriminación por raza, color u origen nacional en entidades que reciben fondos federales

Una disputa que excede a Harvard

El caso se inscribe en una ofensiva más amplia de Trump contra varias universidades estadounidenses, a las que acusa de favorecer posiciones progresistas y de haber permitido la expansión de protestas propalestinas en sus campus durante la guerra en Gaza

En la presentación judicial, el gobierno centró sus objeciones en lo ocurrido después del ataque del 7 de octubre de 2023 y en las manifestaciones que siguieron en el campus de Harvard. Según su planteo, las autoridades universitarias habrían tolerado hechos de antisemitismo y discriminación contra judíos e israelíes

Entre los episodios mencionados, el Departamento de Justicia afirmó que manifestantes antiisraelíes ocuparon bibliotecas de la universidad y que se permitió la permanencia durante veinte días de un campamento de protesta que, según la administración, violaba las normas internas

Por qué cayó el planteo oficial

Stearns consideró que esos antecedentes no alcanzaban para sostener la acusación. Señaló que la demanda se apoyaba sobre todo en hechos ocurridos durante el ciclo académico 2023/24 y que solo incluía algunos sucesos posteriores, registrados en marzo de 2025

Para el magistrado, esos elementos eran demasiado aislados y esporádicos como para probar una violación continua de los derechos civiles. También observó que la presentación no describía con claridad incumplimientos posteriores a junio de 2025, cuando el gobierno notificó formalmente a Harvard que entendía que la institución no cumplía con el Título VI

Fondos congelados y una pulseada política

La demanda no era solo un gesto judicial. En sus escritos, la administración dijo que buscaba recuperar miles de millones de dólares en subsidios federales entregados, según su versión, a una institución discriminatoria

La tensión por el antisemitismo también derivó en una pelea por el financiamiento. El gobierno congeló miles de millones de dólares destinados a Harvard con el argumento de que había tolerado esa conducta y sostenía un sesgo progresista. En septiembre, otro juez concluyó que esa medida era en gran parte ilegal y ordenó devolver los fondos

Harvard negó desde el inicio las acusaciones y afirmó que la ofensiva oficial era una represalia por no aceptar la cesión del control de la universidad al gobierno federal. Tras el fallo, ni la institución ni la Casa Blanca respondieron de inmediato a pedidos de comentarios