KIEV.– El ataque ruso de la noche del miércoles al jueves volvió a golpear con dureza a Ucrania y dejó al menos 16 muertos y más de 40 heridos en Kiev y sus alrededores. Más allá del saldo inmediato, la ofensiva dejó en evidencia una vulnerabilidad central para las fuerzas ucranianas: la dificultad para frenar misiles balísticos rusos

La Fuerza Aérea ucraniana informó que Rusia lanzó decenas de misiles balísticos, de crucero e hipersónicos, además de 168 drones. Casi 90% de los drones y la mayoría de los misiles de crucero fueron derribados, pero no se precisó cuántos misiles balísticos pudieron ser interceptados

Una amenaza que llega en segundos

El principal obstáculo es el tiempo. Cuando se dispara un misil balístico, los sistemas de defensa tienen apenas minutos, y a veces segundos, para detectarlo, calcular su trayectoria y destruirlo antes del impacto

A diferencia de los misiles de crucero, que vuelan de forma parecida a un avión, los balísticos son lanzados como cohetes y luego caen sobre el blanco a velocidades varias veces superiores a la del sonido

Entre los principales vectores rusos figuran el Iskander-M, lanzado desde tierra, y el Kinzhal, lanzado desde el aire. Moscú también ha utilizado misiles S-300 y S-400 contra objetivos terrestres. El Zircon, aunque es técnicamente un misil crucero hipersónico antibuque, alcanza velocidades que complican su intercepción de manera similar

Patriot, la pieza clave que no alcanza

El sistema Patriot suministrado a Ucrania es el más apto para enfrentar este tipo de ataques. Su interceptor PAC-3 no explota cerca del blanco: busca impactar directamente en la ojiva entrante. Para funcionar, debe localizar el misil, prever su trayectoria y lanzar la respuesta en muy poco tiempo

Según la Fuerza Aérea ucraniana, los Patriot son hoy el único sistema operativo en el país capaz de interceptar misiles como el Iskander-M, el S-400 y el Zircon. Otros sistemas antibalísticos, como THAAD y Aegis, existen en Estados Unidos y entre sus aliados, pero no fueron entregados a Kiev

La protección, además, no es total. Si una batería Patriot no está disponible, fue movida o carece de interceptores, el resto de las defensas no puede reemplazarla. Ucrania tiene pocas baterías para cubrir todo su territorio, y Rusia explota esa limitación con ataques combinados de misiles, drones y señuelos

La escasez de interceptores y la presión industrial

La falta de munición se agravó por el uso intensivo de interceptores Patriot y THAAD en la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. Un análisis citado en el texto estimó que las reservas estadounidenses de Patriot cayeron al menos 65% frente a los niveles previos al conflicto, aunque el Pentágono sostiene que conserva un arsenal amplio

La producción tampoco ofrece una solución inmediata. Lockheed Martin entregó más de 600 interceptores PAC-3 MSE en 2025 y apunta a llegar a 2000 por año hacia 2030. La OTAN anunció, además, que la primera planta europea de fabricación de Patriot empezará a operar en Alemania en septiembre

En paralelo, cambiaron las señales políticas desde Washington. En una cumbre de la OTAN en Turquía en julio, Donald Trump dijo que Estados Unidos daría a Ucrania una licencia para producir Patriots. Tres semanas después, señaló que aún no había tomado una decisión final. Incluso con esa autorización, expertos señalan que fabricar esos sistemas en Ucrania llevaría años

Responder antes del lanzamiento

Ante la dificultad de derribar los misiles una vez disparados, Kiev intenta destruir lanzadores e infraestructura rusa antes de que puedan entrar en acción. La lógica es simple: golpear al arquero en lugar de la flecha

En ese marco, Volodimir Zelensky pidió a Donald Trump que ayudara a obtener de Elon Musk autorización para que las fuerzas ucranianas utilicen Starlink para identificar objetivos dentro de Rusia. Ese acceso podría facilitar el uso de drones para ubicar lanzadores y centros logísticos

Ucrania también desarrolla Freya, un proyecto de defensa antibalística de menor costo. Kiev y nueve países europeos formaron en julio una coalición para desarrollar capacidades conjuntas, aunque el sistema sigue en etapa de desarrollo

Kiev bajo fuego

La ofensiva mostró con crudeza esas limitaciones. Kiev fue el principal objetivo y se registraron impactos en al menos 12 puntos. Un edificio residencial de nueve plantas perdió sus pisos superiores y varios inmuebles se incendiaron

El alcalde Vitali Klitschko informó de 15 muertos en la capital y otra víctima en la región vecina. Más de 40 personas resultaron heridas. También quedaron dañados unos 30 edificios de apartamentos, una escuela, un hospital infantil y un jardín de infancia

Más de 38.000 personas, incluidos unos 2000 niños, buscaron refugio durante la noche en estaciones del metro

“Fue un ataque masivo”, dijo Zelensky, al acusar a Rusia de combinar misiles y drones para maximizar el daño sobre la infraestructura civil. Moscú, por su parte, aseguró que atacó instalaciones militares e industriales, entre ellas un complejo que producía componentes para misiles de crucero ucranianos Flamingo, además de instalaciones vinculadas a drones y un depósito de municiones

Mientras Kiev era atacada, Ucrania lanzó una de sus mayores ofensivas con drones contra territorio ruso. El Ministerio de Defensa ruso afirmó que derribó 726 drones durante la noche sobre distintas regiones, Crimea y los mares Negro y de Azov

En Tatarstán, un ataque provocó una interrupción en un complejo industrial de Nizhnekamsk. El Estado Mayor ucraniano dijo que había golpeado la refinería Taneco y una terminal petrolera

La tensión también se sintió en países vecinos. Polonia activó sus sistemas de defensa aérea y desplegó aviones militares. Rumanía informó que un dron cayó cerca de la frontera con Ucrania, mientras Moldavia denunció la violación de su espacio aéreo