La princesa italiana Giacinta Ruspoli convirtió parte del patrimonio histórico de su familia en un alojamiento de lujo en el centro de Roma

Junto con su madre, la princesa María Pía, recibe a los huéspedes en la Residencia Ruspoli Bonaparte, un palacio del siglo XVI con cuatro suites. Las tarifas comienzan en US$470 por noche e incluyen desayuno y servicio de mayordomo

Una residencia histórica abierta al público

El edificio se encuentra cerca de la Piazza di Spagna y de algunas de las principales calles comerciales de la capital italiana. Cuenta con salones amplios, chimeneas de piedra, mármol y elementos decorativos de época

Cada suite supera los 90 metros cuadrados y combina muebles antiguos con comodidades modernas. El palacio también está vinculado con la historia francesa: Hortense de Beauharnais, reina de los Países Bajos y madre de Napoleón III, vivió allí durante parte del siglo XIX junto con su hijo

La propuesta permite a los visitantes conocer la arquitectura y la decoración de una residencia aristocrática sin que la familia tenga que venderla. También pueden contratarse otras experiencias por separado

El costo de conservar palacios y castillos

La iniciativa responde a una dificultad que enfrentan las familias propietarias de inmuebles históricos: el alto costo de mantener palacios, castillos y jardines

En Italia, los títulos nobiliarios dejaron de tener reconocimiento legal con la entrada en vigor de la Constitución republicana de 1948. Sin los antiguos privilegios asociados a la aristocracia, las familias deben encontrar nuevas formas de sostener sus residencias

“Nos consideramos meros guardianes de estas propiedades. Los tiempos cambiaron. Mi familia quiere compartir con otras personas toda esta belleza que recibimos como un regalo”, afirmó Giacinta Ruspoli

Un castillo familiar en el Lacio

La apertura no se limita a la residencia romana. La familia también posee el Castillo Ruspoli, en Vignanello, una localidad de la región del Lacio situada a unos 80 kilómetros al norte de Roma

El castillo pertenece a los Ruspoli desde el siglo XVI y conserva un jardín renacentista considerado uno de los tesoros históricos de la finca. Allí también se ofrece alojamiento y los visitantes pueden recorrer el edificio y sus jardines

El modelo convierte propiedades costosas de mantener en proyectos de turismo cultural. Al mismo tiempo, busca acercar al público a espacios históricos que durante generaciones estuvieron vinculados con la vida privada de la aristocracia italiana