Las alteraciones del ritmo circadiano, el reloj interno de 24 horas que regula el sueño y la vigilia, son frecuentes en la depresión. Un nuevo análisis plantea que podrían definir un subtipo específico de la enfermedad: la depresión circadiana

La propuesta no constituye todavía un diagnóstico formal. Los investigadores evaluaron a más de 11.000 australianos con depresión y observaron que más de 2600, cerca de uno de cada cuatro, cumplían al menos tres criterios asociados con este patrón

Seis señales relacionadas con el reloj biológico

Entre los criterios se incluyen despertarse muy cansado, levantarse tarde, identificarse como una persona nocturna y dormir mucho más durante los días libres que durante los laborables

También se consideraron los cambios estacionales en el sueño, la actividad social, el estado de ánimo, el peso, el apetito o la energía, además de dormir más cuando los síntomas depresivos alcanzan su mayor intensidad

Quienes reunían estas características informaron que la depresión había comenzado a una edad más temprana. También presentaron una mayor probabilidad de aumentar de peso durante los episodios y de experimentar síntomas más graves, como alucinaciones breves y pensamientos suicidas

El grupo asociado con la depresión circadiana informó una peor respuesta y más efectos secundarios ante antidepresivos ISRS e IRSN. Sin embargo, estos resultados no demuestran que esos medicamentos sean ineficaces ni permiten establecer un tratamiento individual

Una posible diferencia frente a la depresión atípica

Algunos rasgos se superponen con la depresión con características atípicas, que suele incluir somnolencia diurna y aumento del apetito. Aun así, alrededor de 1400 participantes con depresión atípica no cumplían los criterios de la posible depresión circadiana

El patrón también se relacionó con señales genéticas vinculadas con un mayor riesgo de TDAH, depresión mayor, ansiedad, trastorno bipolar, inflamación y resistencia a la insulina. Estas asociaciones no prueban que una condición cause la otra

Tratamientos que todavía deben estudiarse

Los investigadores plantean que algunas personas podrían beneficiarse de estrategias destinadas a reajustar el reloj biológico, como la melatonina o la terapia de luz. La luz artificial brillante por la mañana ya se utiliza para tratar el trastorno afectivo estacional y se han observado beneficios en algunos casos de depresión no estacional y trastorno bipolar

La evidencia disponible no confirma que esos tratamientos funcionen específicamente para la depresión circadiana. La propuesta requiere más investigación para determinar si los problemas del ritmo circadiano persisten por separado de los episodios depresivos o desaparecen cuando estos mejoran

El estudio tuvo limitaciones: los participantes, predominantemente de ascendencia europea, informaron por sí mismos sobre sus horarios de sueño y vigilia, y no estaba claro si todos atravesaban un episodio depresivo al momento de responder. Las alteraciones del sueño también pueden ser consecuencia de la propia depresión

Por ahora, los hallazgos sugieren que el horario del sueño podría ser una vía para personalizar el tratamiento, pero no establecen una nueva categoría diagnóstica