La octava edición del Prix Baron B – Édition Cuisine coronó a Anna Restaurante de Campo, el proyecto de Alina Ruiz en Juan José Castelli, Chaco. La propuesta se impuso entre tres finalistas y fue valorada por su vínculo con el territorio, su enfoque sustentable y su calidad técnica
Una final atravesada por la identidad regional
La ceremonia se realizó el 27 de agosto en el Faena Art Center y reunió a productores, cocineros, referentes del sector y prensa especializada. La definición estuvo a cargo de un jurado presidido por Mauro Colagreco e integrado por Gonzalo Aramburu, Gabriel Oggero y Dolli Irigoyen
Junto a Anna compitieron Crujiente, de Ushuaia, liderado por Leandro Giménez y Camila Fernández, y Alcanfor, de Villa Crespo, a cargo de Julián Galende. Cada proyecto llegó a la instancia final tras un proceso de selección que priorizó la relación con el ambiente, la mirada transformadora y la solidez gastronómica
Platos que resumieron un origen
En la presentación final, Anna llevó a la mesa un lingote de cabrito con chanfaina y papel de ordeñe, elaborado con productos regionales. Alcanfor presentó un cordero grillado con milhojas de repollo, puré de cebolla caramelizada, naranjas quemadas y demi-glace de cordero
Crujiente apostó por un plato llamado Costa y Huerta, con mejillones de banco, papines locales, garum de róbalo y salicornia, como homenaje a Tierra del Fuego
La cocina como forma de cuidar el territorio
Ruiz impulsa Anna en Finca Don Miguel, en las puertas del Impenetrable Chaqueño, con una cocina basada en lo que produce su propio entorno desde hace más de 15 años. En el predio, la familia preserva 20 hectáreas de monte nativo dentro de un total de 50, una decisión que considera central para sostener el equilibrio del lugar
Ese manejo también permite desarrollar ganadería regenerativa y mantener un apiario de 50 cajones para obtener miel de la flora local. La propuesta se completa con huerta, corrales y monte nativo, además de la recuperación de saberes ancestrales, el uso de frutos del monte, la estacionalidad y el aprovechamiento integral de los alimentos
Un premio con reconocimiento y proyección
El equipo ganador recibió un corcho bañado en oro, tallado por Juan Carlos Pallarols, además de una pasantía en Mirazur junto a Colagreco y un reconocimiento económico para los tres proyectos finalistas
Más allá del resultado, la final dejó una señal clara: la cocina argentina encuentra hoy una de sus expresiones más potentes en proyectos que combinan técnica, identidad y compromiso con el entorno