Un tribunal federal de apelaciones de Estados Unidos confirmó parcialmente una decisión judicial que restringe la deportación de migrantes indocumentados hacia países que no son los suyos

El panel, integrado por tres jueces, determinó que las personas destinadas a un “tercer país” deben recibir información clara y con suficiente anticipación sobre el lugar al que serán enviadas

Ese aviso debe permitirles plantear objeciones si consideran que podrían ser perseguidas, sufrir torturas o enfrentar un riesgo grave para sus vidas

El derecho a cuestionar el destino

La legislación estadounidense establece que una persona no debe ser deportada a un país donde pueda correr peligro o ser sometida a tortura

El juez Seth Aframe, quien redactó la decisión en nombre del tribunal unánime, sostuvo que la posibilidad de impugnar una expulsión pierde eficacia si el migrante desconoce previamente cuál será su destino y no cuenta con una oportunidad real para cuestionarlo

El fallo también advirtió que la política del Departamento de Seguridad Nacional podría dejar sin acceso a esa protección a numerosos no ciudadanos enviados a terceros países sin recibir información previa

Una política central para el gobierno de Trump

Las deportaciones a terceros países forman parte de la estrategia del presidente Donald Trump para combatir la inmigración irregular. En los últimos meses, centenares de migrantes hispanos fueron enviados a países africanos

El gobierno sostiene que esta práctica es necesaria porque, en algunos casos, los países de origen se niegan a recibir a las personas sujetas a expulsión

Se prevé que la administración Trump lleve el caso ante la Corte Suprema, cuya mayoría es conservadora. Durante su campaña presidencial, el mandatario prometió expulsar a millones de migrantes indocumentados y, desde su regreso a la Casa Blanca, impulsó medidas para acelerar las deportaciones