En marzo de 2022, Sharon armó con su mejor amiga una escapada a Isla Grande, en Río de Janeiro, Brasil. El objetivo era simple: despedirse antes de que ella se instalara en Australia y luego volver a Buenos Aires. Pero el viaje, pensado como una pausa breve, terminó cambiando su vida

Una noche incómoda que abrió otra puerta

Las primeras horas en la isla no fueron ideales. Cansadas por el viaje, dejaron para el día siguiente la salida a un bar que les habían recomendado. Después de un paseo en barco y una cena frente al mar, tuvieron que esperar demasiado por un ceviche que llegó tarde y en malas condiciones. Salieron molestas y con poco ánimo

Camino al boliche, ya de noche y con los pies lastimados por haber recorrido Río en ojotas, Sharon y su amiga escucharon a un hombre saludarles. Era Moisés, un brasileño que vivía desde hacía años en la isla. Al principio hubo distancia, pero más tarde él volvió a cruzarse con ellas, les abrió paso en la noche y terminó compartiendo baile, conversación y toda la madrugada

La playa, las llamadas y el vínculo a distancia

Al día siguiente, Moisés las invitó a López Méndez, una de las playas más lindas de la isla, y volvió a aparecer con un paseo en barco. Sharon incluso se comunicó con él para aclarar un malentendido sobre una salida de compras, y poco a poco el vínculo siguió creciendo

Cuando Sharon regresó a Buenos Aires, el contacto no se cortó. Hablaron todos los días por mensajes y videollamadas. Su amiga postergó el viaje a Australia y ambas volvieron varias veces a Isla Grande durante ese mismo año. En cada visita, Sharon pasaba más tiempo con Moisés y empezaron una relación a distancia, alternando estadías entre ambos países

De la visita familiar al proyecto propio

Con el tiempo, Sharon decidió quedarse en Brasil. Más tarde, en una videollamada, vio a su padre triste y entendió que había dejado Argentina sin despedirse como debía. Entonces invitó a Moisés a viajar con ella. Él aceptó y terminó siendo recibido por la familia de Sharon, que lo integró rápidamente

Durante dos años, la pareja fue y vino entre temporadas en la isla y trabajo en Argentina. En una visita de los padres de Sharon a Brasil, su padre les sugirió que tuvieran su propio barco y trabajaran juntos

A partir de ahí, Sharon impulsó la difusión en redes sociales, llegaron los primeros grupos y desde 2024 ofrecen paseos en una embarcación propia. Ella se encarga de la venta online y del contenido; Moisés conduce el barco

Una vida entre dos países

Hoy, Sharon dice que extraña a sus padres y que Moisés quiere pasar más tiempo en Argentina. Los dos sienten que encontraron un equilibrio entre ambos países y, aunque no piensen igual sobre casarse, siguen construyendo una vida en común. Lo que comenzó como una despedida entre amigas terminó abriéndole paso al amor, a una familia compartida y a un negocio propio