Lupe Muñoz, ciudadana estadounidense nacida en México, describió un clima de creciente temor entre residentes legales, titulares de permisos migratorios y ciudadanos de origen latino en Estados Unidos, a partir del endurecimiento de los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE)

En su caso, aseguró que incluso portar licencia de conducir con REAL ID y otra identificación oficial ya no le da tranquilidad. Según relató, la preocupación dejó de limitarse a quienes no tienen documentos y pasó a extenderse a más familias latinas

El miedo ya no se limita a la deportación

Muñoz sostuvo que la intensificación de los controles desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca amplificó la incertidumbre en la vida cotidiana. Dijo que, en su percepción, cualquier persona puede quedar expuesta durante un operativo, sin importar su estatus migratorio

También vinculó ese temor con casos recientes ocurridos durante procedimientos migratorios en distintos estados. Mencionó la muerte del colombiano Johan Sebastián Durán Guerrero, alcanzado por disparos de un agente del ICE en Maine, y la del mexicano Juan Jairo Coronilla Durán, que falleció atropellado en Florida mientras intentaba escapar de un operativo, pese a contar con visa de turista vigente

Nuevas formas de alerta entre familias latinas

La mujer comparó la situación actual con la de años atrás y afirmó que antes las autoridades buscaban a una persona puntual, mientras que ahora, según dijo, el trato es más indiscriminado. También cuestionó el nivel de violencia que observa en algunos procedimientos

Frente a ese escenario, explicó que muchas familias recurren a grupos de WhatsApp para avisarse sobre posibles operativos en determinadas zonas. Reconoció que algunas alertas resultan erróneas, pero consideró que siguen siendo útiles para prevenir traslados innecesarios

Muñoz recomendó mantenerse en contacto con la familia, evitar salir solos siempre que sea posible y llevar identificación oficial. Aun así, insistió en que el miedo no debe paralizar la vida diaria. Su mensaje final fue claro: la comunidad latina, dijo, debe extremar precauciones, pero seguir adelante