Un ejército avanza por la cordillera nevada. Los hombres están exhaustos, el paisaje impresiona y una caída al borde del precipicio condensa el drama de la escena. Nada de eso ocurrió frente a cámara: se trata de El Libertador, un cortometraje generado con inteligencia artificial para conmemorar el 17 de agosto, a 176 años de la muerte de José de San Martín
La producción recrea también un episodio histórico poco difundido: el encuentro entre San Martín y Domingo Faustino Sarmiento en Grand Bourg, al sur de París, en 1846. La pieza se apoya en una carta y en un discurso que Sarmiento pronunció al año siguiente en el Instituto Histórico de Francia
Una reconstrucción apoyada en fuentes históricas
Sobre ese material trabajó Adrián Pignatelli, periodista especializado en divulgación histórica, para asesorar el guion. El corto incorpora además las voces de Arturo Puig, como San Martín, y Juan Leyrado, en el papel de Sarmiento
Detrás del proyecto estuvieron Opy Morales, director de IA; Marcelo Camaño, autor del guion; Alejo García Sosa, a cargo de la dirección y edición cinematográfica; y Alexander Wittmann, responsable de la generación de imágenes. También participó Lucía Palachi en el diseño sonoro
La IA como herramienta y límite
La obra dura 20 minutos, una extensión exigente para los estándares actuales de video generado por IA. El equipo trabajó la pieza como si fuera una película de animación: primero el guion, después el diseño de personajes y escenarios, y recién al final las tomas
La continuidad visual fue uno de los mayores desafíos. Los realizadores explicaron que la tecnología sigue en desarrollo y que, incluso durante la producción, una mejora del modelo los llevó a rehacer una escena completa
Según sus responsables, la clave estuvo en combinar herramientas generativas con una base humana sólida: investigación documental, decisiones narrativas, diseño visual y control estético. La intención fue ampliar las posibilidades de producción sin perder el peso de la interpretación ni el rigor histórico
El proyecto se inscribe en una línea de trabajo que busca integrar nuevas tecnologías a la creación audiovisual, con la idea de que la inteligencia artificial sume capacidades, pero no reemplace el criterio ni el talento de quienes la dirigen