En una casona de la calle Defensa, una nueva etapa de Pulpería Argentina busca recuperar la función social de las antiguas pulperías: reunir a vecinos, viajeros y curiosos alrededor de la comida, la música y las historias del lugar
El proyecto comenzó en 2012, cuando los arquitectos Grégoire Fabre y Tatiana Michalsky compraron una propiedad deteriorada que estaba amenazada por la demolición. Tras investigar sus materiales, planos y técnicas constructivas, abrieron allí Pulpería Quilapán en 2014
Una casa con varias vidas
Las excavaciones realizadas durante la recuperación patrimonial permitieron reunir objetos como balas, grilletes y un soldadito de plomo de fabricación nacional. Algunas piezas permanecen exhibidas en la casa y otras fueron llevadas al Museo del Cabildo para continuar su estudio
La historia del inmueble se remonta a hallazgos fechados en 1714. Más tarde, hacia 1860, se construyó una casona que con el tiempo funcionó como conventillo, taller mecánico y sede de la Fundación San Telmo entre 1980 y 1992. Por allí pasaron figuras como Borges y Xul Solar, y se realizaron exposiciones de Le Corbusier y Grete Stern
Después de la pandemia, el espacio quedó cerrado durante casi tres años. Matías Pierrad y Sebastián Piña asumieron entonces la tarea de reabrirlo. Encontraron patios usados como depósito, sectores deteriorados y servicios básicos que debían ser recuperados, entre ellos la instalación de gas
Comer entre objetos y canciones
La propuesta combina picadas, empanadas, sándwiches, choripanes y platos de olla con vino servido en pingüino. También hay tortilla de papa con albóndigas, canelones, milanesas y, según la temporada, locro o guiso de lentejas
Las bondiolas se cocinan durante cuatro horas y se condimentan con ajo en polvo, pimentón, orégano, ají triturado y limón. Parte de los platos, como los canelones, las albóndigas con tortilla y el guiso de lentejas, son elaborados por la organización social El Pan Nuestro
La cena puede convivir con una ronda de chacarera, una peña o una conversación sobre alguna pieza antigua. En los patios y salones se conservan un aljibe, balanzas, tres pianolas con partituras de más de 300 temas y una reja vinculada con el antiguo Cabildo
Entre los objetos más llamativos también aparecen un inodoro encargado por Justo José de Urquiza en Londres y una urna original relacionada con el primer voto femenino, de 1911
Visitas abiertas y nuevos proyectos
Las visitas guiadas no siguen un itinerario fijo. Pueden surgir durante una peña o armarse según el interés de quienes llegan, especialmente los fines de semana. Algunas duran diez o quince minutos y otras se prolongan cuando aparecen preguntas
La pulpería también busca fortalecer su vínculo con el barrio y con los feriantes de los domingos. La intención es que el lugar funcione como un punto de encuentro, más allá del servicio gastronómico
Entre los próximos proyectos figura una sala dedicada a Doña Petrona, con objetos personales, utensilios, libros, recetas manuscritas, manteles y delantales cedidos por sus descendientes. Además, se preparan actividades para escuelas, personas mayores y recorridos históricos con elementos de microteatro
La apuesta es que cada visitante pueda entrar por un motivo distinto y encuentre otro para regresar: una comida, una canción, una pieza histórica o una historia escondida en algún rincón de la casa