La Paz, Bolivia.- La semana dejó al presidente Rodrigo Paz frente a varios frentes abiertos al mismo tiempo. La salida forzada de su ministro de Economía no fue el golpe más duro: en pocos días perdió apoyo parlamentario, enfrentó malestar social por nuevos aumentos en los combustibles y quedó salpicado por el arresto de un asesor cercano

Paz, que llegó al poder tras un ascenso político veloz el año pasado, transita su noveno mes de gobierno entre rupturas internas, protestas y escándalos. De los 15 ministros que nombró al inicio, solo seis siguen en sus cargos. Su vínculo con el vicepresidente Edman Lara, clave para la victoria electoral, también se deterioró hasta convertirse en una relación abiertamente hostil

Golpe en el área económica

El viernes, Paz apartó a José Gabriel Espinoza, su ministro de Economía y principal diseñador del giro promercado del gobierno. La decisión llegó después de que el Congreso aprobara su salida, en medio de críticas por la compra de un auto de lujo y por su ausencia en una audiencia legislativa sobre la situación económica

La Fiscalía abrió además una investigación penal por presuntas falsificación de documentos y declaraciones falsas de ingresos vinculadas con la compra de un Audi Q4 por 5.000 dólares, un valor muy inferior al de mercado. Espinoza sostuvo que la diferencia obedeció a un error administrativo y negó haber cometido irregularidades

El episodio expuso la debilidad de Paz en el Congreso, luego de que un aliado legislativo clave rompiera con su bloque. La salida de Espinoza también le complica la negociación de un acuerdo de 1.900 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional, un préstamo de 200 millones del Banco Mundial y nuevas medidas para hacer entrar dólares al país

La presión económica se agravó cuando el gobierno aumentó en 84% el precio del diésel para compras mayoristas, una medida que irritó a productores rurales y reactivó llamados a un paro masivo

Un escándalo que golpea cerca del poder

El episodio más explosivo de la semana llegó el martes, con la detención de Fernando Cerimedo, estratega político argentino y asesor cercano a Paz. La Policía lo acusa por tentativa de feminicidio tras el ataque contra su ex pareja, la abogada boliviana Nadia Beller, baleada tres veces frente a un hotel por dos hombres disfrazados de repartidores

Desde el hospital, Beller afirmó que Cerimedo ordenó el ataque para silenciarla, porque dice tener pruebas que lo vinculan a él y a personas cercanas al presidente en hechos de corrupción. Cerimedo negó cualquier participación

La situación escaló cuando la Fiscalía allanó cuatro inmuebles vinculados con el asesor. Según informó, secuestró más de 500.000 bolivianos, además de sumas no precisadas en dólares y euros, y equipos que describió como parte de una red de cuentas falsas en redes sociales

El gobierno restó peso a su influencia y aseguró que fue un actor importante durante la campaña, pero hoy solo es consultado ocasionalmente. Sin embargo, críticos internos, incluido el vicepresidente Lara, lo describen como una figura poderosa y opaca, con influencia sobre la comunicación oficial y algunos nombramientos

Para analistas políticos, la acumulación de tensiones puede convertir esta semana en la más delicada para Paz desde que asumió. Aunque todavía conserva margen de maniobra, su sostén político luce cada vez más frágil y dependiente de acuerdos inestables

“Paz puede sobrevivir a todo esto, pero va a ser muy, muy accidentado”, resumió un analista sobre el momento del mandatario