Dos jóvenes sospechados de haber participado en el triple homicidio ocurrido en una boca de drogas del Cerro, en el oeste de Montevideo, fueron detenidos en Argentina, extraditados a Uruguay e imputados por la Justicia

Según la información oficial, ambos fueron identificados a partir de tareas de inteligencia y trabajo de campo. Luego, la investigación permitió establecer que se habían fugado a territorio argentino, lo que activó un operativo conjunto entre la Dirección General de Lucha contra el Crimen Organizado e Interpol

La fuga y la captura

El joven de 18 años fue localizado cuando intentaba salir de Buenos Aires rumbo a Uruguay. Fue trasladado a Montevideo, quedó a disposición judicial y recibió prisión preventiva por 180 días, imputado por homicidio muy especialmente agravado por concurso, en calidad de cómplice

El otro sospechoso, de 19 años, también fue detenido en la capital argentina. Este viernes fue imputado por homicidio muy especialmente agravado por concurso, en calidad de autor, y la Justicia le impuso prisión preventiva hasta el 30 de diciembre

El ataque en el Cerro

El crimen ocurrió el domingo 24 de mayo, cuando cinco personas vestidas de negro llegaron en un auto a una vivienda que funcionaba como boca de venta de drogas. Allí dispararon al menos 50 veces contra quienes estaban en el lugar

Murieron una mujer de 35 años, con cinco antecedentes penales; un hombre de 29 años, con cuatro antecedentes; y otro joven de 23 años, que no tenía antecedentes. Otras dos personas resultaron heridas

En un primer momento, la hipótesis principal apuntó a un conflicto entre bandas criminales. Al llegar la Policía, encontró a un hombre herido en las piernas que alcanzó a decir que dentro de la casa estaban todos muertos

La estructura detrás de la boca

La vivienda pertenecía a Ricardo Cáceres Correa, conocido como Ricardito. En una audiencia judicial, él negó haber tenido relación con el ataque, aunque también admitió que era traficante

La investigación posterior llevó a la detención de su pareja, señalada como enlace entre el jefe de la organización y el resto del grupo, además de encargarse de reunir y administrar parte del dinero

El análisis de celulares permitió reconstruir el funcionamiento de la organización y ratificar que Cáceres seguía operando desde la cárcel. Después del triple homicidio, fue trasladado a una unidad de máxima seguridad