WASHINGTON — El vicepresidente JD Vance descartó describir como una “guerra” los combates de Estados Unidos con Irán y evitó proyectar si la confrontación, que ya lleva seis meses, concluirá antes de las elecciones legislativas de noviembre

“Yo no lo llamaría guerra”, dijo Vance en una conferencia de prensa en la Casa Blanca. Sostuvo además que, en este momento, no hay enfrentamientos activos

Una disputa que sigue abierta

Sus declaraciones llegaron pese a que Irán lanzó el jueves un ataque contra Kuwait, aliado de Washington en el golfo Pérsico, como respuesta a los bombardeos estadounidenses de comienzos de semana

Vance afirmó que Estados Unidos tenía la responsabilidad de responder porque Teherán continúa atacando buques en el estrecho de Ormuz. También rechazó fijar plazos para el final del conflicto

“No quiero poner fechas artificiales”, señaló. Y agregó que, si se le pregunta cuándo terminará, la respuesta depende de cuándo dejen los iraníes de disparar contra barcos

Presión política y costo económico

El gobierno de Trump enfrenta un desafío doble: sostener el apoyo a los republicanos en el Congreso y, al mismo tiempo, manejar un conflicto impopular que elevó los precios de los combustibles y agravó la inflación

En julio, la Casa Blanca también quedó bajo escrutinio tras reclasificar a soldados muertos y heridos en su sistema oficial de bajas, después del colapso de un breve alto el fuego entre Estados Unidos e Irán

El petróleo, en el centro de la disputa

Mientras la tensión continúa, el Brent se mantuvo por encima de los 95 dólares por barril. Antes del inicio del conflicto, rondaba los 72 dólares

La administración estadounidense insiste en que el flujo de crudo por el golfo Pérsico se sostiene. Según Vance, el miércoles Estados Unidos escoltó unos 15 millones de barriles. El secretario de Energía había hablado un día antes de 17 millones de barriles atravesando el estrecho con apoyo naval

Sin embargo, los registros de firmas independientes muestran que el tráfico marítimo sigue muy por debajo de los niveles previos a la guerra. En las últimas semanas, el número de tránsitos y el volumen de petróleo transportado continuaron lejos de los registros habituales de antes del conflicto

Trump busca ganar tiempo

Trump ha intentado calmar a los mercados con señales de distensión o con mensajes de avance en las negociaciones. En paralelo, combina presión económica con la amenaza de una escalada militar si fuera necesario

Analistas citados por la nota sostienen que el presidente parece evitar dos extremos antes de los comicios: reanudar un bombardeo masivo contra Irán o conceder ventajas sobre el estrecho de Ormuz

En ese equilibrio precario, la estrategia oficial busca sostener la presión sobre Teherán sin abrir un escenario de guerra total ni asumir costos políticos mayores en plena campaña electoral