El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, afirmó que la prioridad principal de su gobierno en la guerra con Irán es sostener bajos los precios del petróleo y la gasolina para los consumidores estadounidenses

Según dijo, la cuestión nuclear de Teherán ocupa el segundo lugar en la agenda. Sus palabras marcaron una diferencia con el enfoque que Donald Trump ha repetido sobre el conflicto, centrado en impedir que Irán obtenga un arma nuclear aun con costos económicos de corto plazo

La energía, al centro de la estrategia

Vance señaló que el petróleo se mantiene por debajo de los máximos registrados en los primeros días del conflicto y remarcó que el objetivo central es preservar combustibles baratos en todo el país

También destacó que la discusión gira cada vez más alrededor del control del estrecho de Ormuz, un punto clave que Irán logró ubicar en el centro de la negociación

Presión económica y margen militar limitado

El vicepresidente figura entre los integrantes del gobierno más escépticos frente a la ofensiva lanzada contra Irán a fines de febrero. Sus últimas declaraciones, sin embargo, apuntan a respaldar una línea más cautelosa, basada en mantener la presión económica sobre Teherán

Ese giro ocurre mientras la vía diplomática sigue trabada y ambos gobiernos se mantienen firmes en sus شروط para reabrir el estrecho

En paralelo, Estados Unidos enfrenta una merma acelerada en las reservas de ciertos misiles y drones, lo que reduce el margen de acción militar