El plazo de 60 días que debía abrir el camino para terminar la guerra y cerrar un acuerdo sobre el programa nuclear iraní llegó a su fin este lunes, sin señales de acercamiento entre Estados Unidos e Irán
Lo que se presentó en junio como un entendimiento provisional terminó deshilachándose en pocas semanas. Hoy, la negociación gira en torno a dos puntos que siguen sin resolución: la reapertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre Irán
Un acuerdo intermedio que se agotó rápido
El memorando firmado en junio ordenaba suspender todas las operaciones militares y fijaba una ventana de 60 días para alcanzar una paz permanente y resolver la disputa de larga data por el programa nuclear iraní
También preveía la reapertura del estrecho de Ormuz, aunque dejaba a Irán un papel poco definido en la administración del tránsito. Esa ambigüedad fue aprovechada por Teherán para reclamar control sobre la vía marítima
Una semana después de la firma, Irán comenzó a atacar embarcaciones que usaban una ruta costera frente a Omán, bajo supervisión militar estadounidense y pensada para evitar el control iraní. Washington respondió con bombardeos, y Teherán contestó con ataques contra países árabes que alojan fuerzas estadounidenses
Luego, Estados Unidos canceló permisos que habían habilitado a Irán a vender petróleo en el mercado internacional y restableció el bloqueo sobre los puertos iraníes
Ormuz, el punto más sensible
Irán exige ahora que se levante el bloqueo, que se retiren las fuerzas estadounidenses de las cercanías de su territorio y que se paguen reparaciones por los daños causados en la guerra iniciada por Estados Unidos e إسرائيل el 28 de febrero
Teherán sostiene además que administrará el estrecho mediante un acuerdo con Omán y que la ruta no volverá a ser un paso abierto y gratuito como antes del conflicto
Del lado estadounidense, la postura es de rechazo. La Casa Blanca insiste en que Irán debe ceder, mientras apoya su estrategia en la presión económica, las sanciones y el bloqueo
La economía también entra en la pulseada
La guerra golpeó con fuerza a la economía iraní. La inflación subió, el aislamiento se profundizó y el tráfico por el estrecho de Ormuz volvió a caer hasta una fracción de lo que era antes del conflicto
La tensión también se extendió a otras rutas comerciales. Rebeldes hutíes respaldados por Irán comenzaron a atacar buques petroleros saudíes en el mar Rojo, elevando el riesgo sobre otra vía clave para el comercio energético
Si el enfrentamiento continúa, los precios del combustible y de otros bienes podrían seguir subiendo con efectos más allá de Medio Oriente. Por ahora, ninguno de los dos bandos parece dispuesto a ceder
Ambos esperan que el otro parpadee primero. Hasta ahora, eso no ocurrió