Lavarse el pelo con vinagre es una práctica extendida, pero no hay pruebas clínicas sólidas que confirmen que aporte más brillo o que funcione como tratamiento contra la caspa
El ácido acético presente en este producto sí tiene propiedades antimicrobianas, aunque eso no alcanza para asegurar que un enjuague casero mejore la salud del cuero cabelludo o del cabello
Un recurso con beneficios limitados
El vinagre puede modificar de manera temporal el pH de la piel y del cabello. También puede generar una sensación de limpieza al ayudar a remover ciertos residuos
Aun así, esos posibles efectos no deben confundirse con propiedades reparadoras o terapéuticas que no han sido demostradas de forma clínica
Cuándo conviene evitarlo
Usarlo sin diluir o en concentraciones altas no es recomendable, porque puede irritar o dañar el cuero cabelludo
La precaución es clave en personas con irritación, heridas, enrojecimiento, dermatitis, eczema, descamación intensa, lesiones o antecedentes de alergias. También debe evitarse después de tratamientos químicos si la zona quedó sensible o reseca
Si durante la aplicación aparecen ardor, picor o quemazón, lo prudente es suspender su uso
Blanco o de manzana: no hay ventaja comprobada
Tanto el vinagre blanco como el de manzana contienen ácido acético. Por eso, no existe evidencia suficiente para afirmar que uno sea mejor que el otro para combatir la caspa o aumentar el brillo
Si se decide probarlo, lo más importante es que esté muy diluido y que no permanezca en contacto prolongado con el cuero cabelludo
En síntesis, el vinagre puede tener usos puntuales, pero su empleo incorrecto también puede provocar molestias y daños en la piel