En la costa oeste del estrecho de Prince William está Whittier, un pueblo de Alaska con poco más de 200 habitantes que funciona, en gran parte, bajo un mismo techo
Un edificio que reúne la vida cotidiana
La mayoría de los residentes vive en Begich Towers, un antiguo complejo militar de 14 pisos donde también operan la oficina de correos y la comisaría
Allí mismo hay lavandería, tienda de conveniencia, clínica e iglesia, una solución práctica para una comunidad que convive con el aislamiento y el clima severo
Un acceso limitado por tierra y por mar
Llegar a Whittier no es sencillo. Se puede entrar por mar o por un túnel de un solo carril que atraviesa las montañas y se cierra por la noche
En invierno, además, los vientos pueden alcanzar las 60 millas por hora, unos 96 kilómetros por hora, lo que refuerza la vida concentrada en un mismo edificio
La escuela, conectada por un túnel
La escuela queda justo detrás de Begich Towers y el trayecto se hace por un túnel subterráneo
Una maestra que vive en el complejo describió la rutina como la de una comunidad pequeña y cercana, donde casi todos se conocen y las necesidades diarias quedan resueltas en el mismo lugar
Un destino turístico entre glaciares
Más allá de su vida cotidiana, Whittier recibe visitantes atraídos por sus paisajes costeros, glaciares y fauna marina
Entre las actividades más habituales figuran los cruceros de un día, el kayak de mar, las excursiones en moto acuática y el senderismo por Portage Pass, con vistas al canal Passage y al glaciar
El pueblo también conserva sitios históricos como el Monumento a Los Pioneros, el Monumento al Terremoto de 1964, el Monumento Conmemorativo del Ferrocarril de la Segunda Guerra Mundial y el puerto
La huella militar en su historia
Whittier nació como un punto estratégico entre Prince William Sound y Turnagain Arm. Aunque en 1914 ya existía un proyecto ferroviario para la zona, fue el ejército de Estados Unidos el que impulsó su transformación
En 1941 se construyó un túnel ferroviario para usar el área como apoyo si el puerto de Seward quedaba inutilizado. Ese paso es hoy el túnel ferroviario más largo de Norteamérica por carretera
Tras la Segunda Guerra Mundial, el puerto militar fue abandonado, pero la Guerra Fría reactivó el lugar. El cuerpo de ingenieros levantó viviendas y espacios recreativos para más de 1000 personas
De esa etapa sobrevive el edificio Hodge, de 14 pisos, hoy conocido como Begich Towers, adquirido por la ciudad en 1972 y todavía hogar de la mayor parte de los habitantes