El 29 de agosto de 1966, los Beatles ofrecieron en San Francisco su último concierto pago. Fue una noche fría, con niebla y viento, en un estadio de béisbol con muchas butacas vacías y un dispositivo de seguridad inusual: el escenario estaba detrás de la segunda base, protegido por una jaula de alambre, y afuera esperaba un camión blindado

El fin de una etapa

Para entonces, la banda ya había cambiado de rumbo. Venían de terminar Revolver y habían iniciado una gira sin incluir ninguna de sus nuevas canciones, imposibles de reproducir en vivo con la instrumentación de un cuarteto. El estudio había empezado a ser su verdadero territorio creativo, y los escenarios quedaban cada vez más atrás

Los recitales de 1966 seguían una lógica que ya parecía agotada: los Beatles aparecían al final de programas con varios números previos, tocaban durante apenas media hora y quedaban sepultados por los gritos del público, que casi no dejaba oír la música

Una gira atravesada por la hostilidad

El recorrido internacional ya había sido tenso antes de llegar a Estados Unidos. En Tokio hubo manifestaciones nacionalistas, y en Manila el grupo salió de un clima de rechazo que incluyó agresiones en el aeropuerto. Luego llegó la polémica por la frase de John Lennon sobre Jesucristo, que en Estados Unidos desató quema de discos, amenazas y reacciones de grupos extremistas

En Memphis, días antes del cierre, una llamada anónima advirtió que uno o varios Beatles serían asesinados durante el show. Afuera del estadio, el Ku Klux Klan realizó una provocación con un disco clavado en una cruz. Durante la actuación cayó un petardo sobre el escenario y el miedo se instaló por completo

Al día siguiente, en Cincinnati, la lluvia y los relámpagos obligaron a suspender por única vez un concierto de la banda. La decisión de dejar las giras ya estaba tomada. Lo que quedaba era llegar a San Francisco y despedirse sin decirlo en voz alta

La noche de Candlestick Park

Candlestick Park recibió a unas 25.000 personas en un espacio con capacidad para 42.500. Las entradas costaban entre 4,5 y 6,5 dólares. La banda cobró 90.000 dólares, equivalente al 65% de lo recaudado, mientras la empresa organizadora cerró en pérdidas

En los alrededores circulaba un camión blindado, que muchos creyeron ocupado por los músicos. En realidad, los cuatro estaban en el vestuario, rodeados por invitados y figuras como Joan Baez y el crítico Ralph F. Gleason. La salida en ese vehículo fue una precaución más en una gira marcada por el temor

A las 21.27, los Beatles salieron al escenario y tocaron once temas: “Rock And Roll Music”, “She’s A Woman”, “If I Needed Someone”, “Day Tripper”, “Baby’s In Black”, “I Feel Fine”, “Yesterday”, “I Wanna Be Your Man”, “Nowhere Man”, “Paperback Writer” y “Long Tall Sally”. No hubo canciones de Revolver

La presentación fue algo más larga y suelta que otras de esa gira. Lennon y McCartney incluso llevaron una cámara para fotografiar al público. George Harrison recordó después que tocaron dándose la espalda a la tribuna porque sabían que era la última vez

El final que nadie vio venir

Paul McCartney pidió que se grabara el concierto con un cassette portátil. La toma se cortó a la mitad de “Long Tall Sally”, la última canción, porque la cinta no fue dada vuelta a tiempo. La noche terminó con el grupo subiendo al camión blindado y abandonando el estadio

Ringo Starr dijo después que no terminó de entender que aquel había sido el cierre hasta volver a Londres. Lennon fue más explícito: no quería seguir girando después del clima de amenazas y hostilidad que había rodeado a la banda

Meses más tarde, los cuatro se reunieron en Abbey Road para trabajar en “Strawberry Fields Forever”. Desde entonces, el estudio quedó como su lugar natural. La única aparición en vivo que vendría después sería en 1969, en la terraza de Apple Records, ya sin la lógica de los grandes estadios y con la banda desgastándose por dentro

En Candlestick Park quedó enterrado el final de una era: nueve años de escenarios, unas 1.400 actuaciones y un último concierto que el público vivió sin saber que estaba viendo el cierre definitivo