Advertencia: esta historia contiene detalles de agresión sexual

Yusron Azzahidi recibió una llamada inesperada en la casa de su familia. Pensaba que hablaría con su hermana, pero al otro lado de la línea estaba Ahmad Imanuddin Sumar, el antiguo director de su escuela, conocido por sus alumnos como Abah, “padre”

El director había descubierto que Yusron y otros exalumnos reunían testimonios de estudiantes que aseguraban haber sufrido agresiones sexuales en el internado islámico Abu Barokat, en la isla indonesia de Lombok

Abah le pidió que ocultara lo sucedido y que protegiera su reputación. Yusron, sin que el director lo supiera, grabó toda la conversación

El primer testimonio

La investigación había comenzado un año antes, después de que su antigua compañera Ziadatur Rahmah, conocida como Zia, le contara que Abah la había agredido sexualmente cuando tenía 16 años

Según su relato, el director la interceptó cuando iba al baño durante una clase y la llevó a su casa, dentro del recinto escolar. Allí le dijo que la amaba, la sentó en su regazo y comenzó a besarla y tocarla

La joven logró escapar cuando uno de los hijos del director golpeó la puerta principal. Zia describió las consecuencias de lo ocurrido como devastadoras: se sentía “muy sucia, arruinada y perdida”

Yusron decidió ayudarla a reunir pruebas junto con Zia y sus amigas Wanda Hamidah y Mahima Eka. A través de conversaciones con antiguos compañeros comenzaron a aparecer otros relatos

Más acusaciones y presión

Una de las denuncias correspondía a Sukma Rohana, quien todavía era alumna. Contó que, cuando tenía 17 años, Abah la invitó a rezar en su casa, le tapó la boca e intentó abusar sexualmente de ella

Sukma logró golpearlo en el estómago y escapar. Mientras corría, aseguró haber visto al director buscándola con una linterna

Yusron documentó los testimonios de Sukma, Zia y otras cuatro exalumnas en un informe de siete páginas. Wanda presentó el caso ante representantes de Nahdlatul Wathan Diniyah Islamiyah (NWDI), la organización que dirigía la escuela y cientos de instituciones similares

Los representantes de NWDI prometieron ayudarlos a llevar las denuncias ante la Policía. Sin embargo, tres semanas después, Abah llamó a Yusron y le pidió que se retractara. También contactó a Zia y le solicitó que guardara silencio

Sukma relató que fue citada en la casa del director, donde la esperaban dos policías y un abogado de NWDI. Allí, según su versión, la obligaron a firmar un documento en el que afirmaba que sus acusaciones eran falsas

La joven grabó posteriormente una conversación con Hurmiati, la esposa de Abah. En el audio, la mujer le exigía respetar el acuerdo de que nada había ocurrido y le advertía que el caso podía perjudicar sus posibilidades de casarse

La presión también alcanzó a la familia de Yusron. Abah pidió a sus padres que viajaran a Yakarta para buscarlo en la universidad. El joven se escondió en un hotel, pero su madre le dijo que el estrés estaba afectando gravemente su salud

Yusron interrumpió entonces la investigación, pese a que su relación con Zia se había vuelto cada vez más cercana. Ambos hablaban con frecuencia y compartían las consecuencias emocionales de lo ocurrido

El regreso a la investigación

Ocho meses después, Yusron conoció el trabajo de Ayu Masruroh, una activista que ayudaba a visibilizar casos de abuso sexual en escuelas islámicas. Inspirada por esa iniciativa, Zia publicó un mensaje en Instagram para contactar a otras estudiantes que hubieran sufrido abusos

Una compañera le respondió y aseguró que también había sido víctima de Abah. El presunto abuso habría ocurrido casi un año después de las promesas que el director había hecho a Zia y Yusron

Para Zia, ese nuevo testimonio demostró que Abah no había cambiado. Con la autorización de sus padres, Yusron retomó la investigación junto con Zia y Sukma, pero esta vez buscaron asesoramiento legal

Un abogado especializado en la representación de víctimas de abuso sexual consideró que el caso de Sukma era el que tenía mayores posibilidades de avanzar judicialmente

NWDI negó haber intentado encubrir las denuncias y afirmó que mantenía una investigación interna. La organización sostuvo que tenía el deber de proteger su institución frente a las acciones atribuidas a algunos individuos

Sukma presentó una denuncia contra Abah ante la Policía en febrero del año pasado, pero aún espera avances. El director continúa en su puesto

“No quiero que lo que me pasó a mí le pase a ninguna otra estudiante. Quiero justicia”, afirmó la joven

Una vida compartida

La investigación fortaleció el vínculo entre Zia y Yusron. Después de tres años de mensajes y llamadas, él se mudó a El Cairo para reunirse con ella

Yusron describió el encuentro como un alivio tras la intensidad de su vida en Yakarta y el desgaste provocado por el caso. Zia, por su parte, dijo que comprendió que él hablaba en serio cuando viajó hasta Egipto para estar a su lado

El mes pasado, la pareja contrajo matrimonio. Su abogado, Joko Jumadi, destacó el valor de las grabaciones realizadas por los estudiantes, en las que, según explicó, quedó registrada la presión ejercida sobre varias denunciantes

Joko y su equipo han gestionado 20 casos de abuso sexual vinculados con internados islámicos en Nusa Tenggara Occidental durante los últimos tres años. En su opinión, esos expedientes podrían representar apenas una parte del problema