Isabella Rossellini nació en 1952, en el centro de uno de los mayores escándalos del siglo XX. Su madre, la actriz sueca Ingrid Bergman, había dejado a su esposo y su lugar en Hollywood para comenzar una relación con el cineasta italiano Roberto Rossellini

La pareja recibió críticas del Vaticano, cuestionamientos en el Senado estadounidense y una fuerte condena pública. En 1950 había nacido Roberto, el primer hijo del matrimonio, y dos años después llegaron las mellizas Isabella e Isotta

Cuando sus padres se separaron, Isabella tenía cuatro años. Ella y sus hermanos quedaron bajo la custodia de su padre, aunque vivían en una casa cercana al cuidado de Argenide Pascolini, el ama de llaves que terminó ocupando un lugar materno

De Nueva York al mundo de la moda

A los 18 años, Isabella se mudó a Nueva York para trabajar como traductora y periodista. Su presencia y su elegancia, sin embargo, pronto llamaron la atención de la moda y del cine

A los 25 conoció a Martin Scorsese, a quien entrevistó por El último vals. Un año más tarde se casaron en una ceremonia privada. La relación terminó después de un período atravesado por el consumo de drogas, los insultos y los celos del director

Luego de esa separación, Rossellini mantuvo un vínculo con el modelo y actor Jonathan Wiedemann. Aunque la relación fue breve, ambos tuvieron una hija, Elettra Rossellini Wiedemann, nacida en 1983

David Lynch y el papel que cambió su carrera

En 1984, Isabella conoció casualmente a David Lynch en un restaurante de Nueva York. El director la eligió para protagonizar Terciopelo azul, un papel que inicialmente había sido pensado para Helen Mirren

Para entonces, Rossellini ya era una modelo reconocida, había trabajado con Bruce Weber y Richard Avedon, y tenía un contrato millonario con Lancôme. También cobraba 15.000 dólares por desfile

Su interpretación de Dorothy Vallens, una cantante atravesada por la obsesión y el sadomasoquismo, le valió el Independent Spirit Award. La película fue celebrada como una de las obras más emblemáticas de los años 80, aunque generó controversia por sus escenas de violencia sexual

Rossellini y Lynch comenzaron una relación en 1986, mientras él todavía estaba casado con Mary Fisk. El romance terminó en 1991, cuando el director se enamoró de su productora, Mary Sweeney

Con el paso del tiempo, la actriz habló de Lynch con afecto y respeto. Su vínculo cambió de forma, pero no desapareció por completo

La maternidad y una nueva etapa

En 1993, durante el rodaje de Amada inmortal, Rossellini conoció a Gary Oldman. Permanecieron juntos dos años, en una relación marcada por el consumo excesivo de alcohol del actor y por los conflictos constantes

A los 41 años, Isabella adoptó a un hijo llamado Roberto. La maternidad modificó sus prioridades y la llevó a buscar un equilibrio distinto entre su carrera y su vida familiar

También eligió un camino alejado de los lugares habituales de la fama. Se instaló en una granja, estudió comportamiento animal y desarrolló proyectos audiovisuales en los que interpretaba a distintas especies

El rechazo de la industria y el regreso

En 1994, Lancôme decidió no renovar su contrato después de 14 años como imagen de la marca. La explicación fue que Rossellini era considerada demasiado mayor. Tenía 42 años

Lejos de intentar recuperar su antigua posición, continuó trabajando en cine, televisión y producciones independientes. Además, escribió, dirigió y produjo proyectos vinculados con la ciencia y la naturaleza

Décadas más tarde, la firma volvió a convocarla como embajadora. El regreso convirtió aquel antiguo rechazo por su edad en una reivindicación de su trayectoria y de una belleza capaz de atravesar el paso del tiempo