Vinalito es una localidad del departamento Santa Bárbara, en Jujuy, ubicada sobre la Ruta Nacional 34 a 24 kilómetros del interior. La región se encuentra en una zona de transición entre las yungas y el Gran Chaco Americano, una de las más expuestas a los efectos del cambio climático y los procesos de deforestación del norte argentino
Allí funciona la Cooperativa Fraile Pintado, fundada en 1991 e integrada por unas 70 familias criollas descendientes de comunidades Kolla Guaraní. La cooperativa trabaja sobre 1.874 hectáreas donde, durante décadas, se desarrollaron actividades agrícolas tradicionales como el cultivo de tomate, pimiento, maíz y algodón
Del exceso de agua a la sequía extrema
Hace unas dos décadas, la zona vivía en abundancia: llovía en abundancia, se cultivaba con facilidad y el bosque sostenía la actividad productiva. Con el tiempo, el avance de la deforestación alteró los patrones climáticos. Las lluvias copiosas y las inundaciones dieron paso a sequías extremas que dejaron sin agua a la comunidad durante semanas enteras
"Cuando llega agosto o septiembre, el agua se corta, y pasan semanas enteras que no tenemos agua", describió Gregoria Colque, una de las socias de 73 años que lleva más de tres décadas en el territorio. La escasez hídrica obligó a reducir el ganado: muchas familias que llegaron a tener 25 vacas terminaron con apenas cuatro
La apuesta por el algarrobo como columna vertebral
Ante la crisis, un grupo de mujeres decidió apostar por la restauración del bosque degradado. La estrategia fue plantar una cortina forestal de algarrobos, una especie nativa que ofrece múiples beneficios: sus frutos sirven para producir harina, alimentar al ganado y generar una cadena productiva formal
En 2017 y 2018 se realizaron los primeros plantines que se llevaron al campo. Hoy esos árboles ya están grandes y producen frutos. La iniciativa se complementa con la plantación de lapachos a la orilla del camino, una especie sin espinas que brinda sombra y aporta floración al paisaje
Mara Alancay, de 35 años, encargada del vivero de la cooperativa, explicó que el objetivo es establecer cortinas de algarrobo para protegerse de los vientos fuertes y favorecer las condiciones ambientales. "Reforestar para nosotros significa seguir viviendo", señaló
Una estrategia integral con captura de carbono
El Proyecto Bosque Vinalito, impulsado por la Asociación Cultural para el Desarrollo Integral (ACDI) junto a la cooperativa y otras organizaciones, busca restaurar 1.800 hectáreas de bosque nativo y generar ingresos para las 70 familias rurales del lugar. La propuesta se apoya en restauración forestal, captura de carbono y conservación de bosque nativo
Fernando Semenza, técnico ambiental de ACDI, explicó que las soluciones están basadas en la naturaleza. "Entender que el bosque en pie genera condiciones de vida y servicios ecosistémicos es fundamental", afirmó. El plan integral comunitario incluye el aprovechamiento de productos forestales no madereros, como las chauchas de algarroba, y su procesamiento para forraje y consumo humano
La cooperativa también trabaja en la comercialización de activos ambientales y la gestión del bosque mediante plataformas tecnológicas. La producción de árboles y la coordinación de la planta de harina de algarroba están lideradas por mujeres, en el marco de una estrategia denominada Producciones Nativas
Conservación como actividad económica
La experiencia plantea una pregunta que resuena en la comunidad: ¿puede la conservación convertirse en una actividad económica capaz de generar empleo e ingresos? En Vinalito, la respuesta de las mujeres es afirmativa
El biólogo Alejandro Brown, presidente de la Fundación ProYungas, planteó que "la producción necesita de la naturaleza, pero la naturaleza también necesita de la producción porque es la que se está haciendo cargo de protegerla". Estimó que al 15% de la superficie silvestre protegida por el Estado habría que sumar otro 15% bajo custodia del sector productivo para acercarse a la meta 30+30 propuesta por las Naciones Unidas
El Gran Chaco Americano, con unos 25 millones de hectáreas, es la ecorregión forestal más extensa de Argentina y una de las más ricas en biodiversidad del mundo. En las últimas décadas concentró entre el 80% y el 90% de la expansión de la frontera agropecuaria, con una tasa de más de 200.000 hectáreas por año entre 2000 y 2010
El monte como forma de arraigo
Para las familias de Vinalito, el bosque no es solo un recurso productivo: es una forma de arraigo y vínculo con el territorio. "No puedo explicarlo con palabras, el monte es todo para uno. Es todo", dijo Gregoria Colque
La comunidad enfrenta el desafío de retener a los jóvenes, muchos de los cuales se han ido en busca de oportunidades laborales. Sin embargo, la apuesta por la restauración forestal y la valorización del algarrobo como cadena productiva abre un horizonte de permanencia
La reforestación también responde a una necesidad inmediata: gestionar el agua. La cooperativa construyó una cisterna para captar agua del techo y destinarla al consumo de animales, huerta y riego de plantines. Ante las crecidas que llegan desde los campos desmontados, dejan ramas para frenar el escurrimiento y evalúan canales para desviar el exceso
La experiencia de Vinalito demuestra que la restauración del bosque puede ser una herramienta transformadora frente a la crisis climática, combinando conservación, producción y saberes ancestrales liderados por mujeres rurales