La presencia de varios gobernadores en París busca proyectar una imagen de coordinación política y respaldo institucional al Gobierno. Sin embargo, una delegación oficial, una fotografía o un encuentro social difícilmente alcancen para demostrar que existe un acuerdo sólido sobre las reglas económicas del país

Una experiencia similar se produjo en marzo, durante una actividad en Nueva York. El resultado fue entre neutro y negativo, mientras la administración de Javier Milei atravesaba una prolongada parálisis vinculada con el denominado affaire Adorni. Ese episodio todavía podría generar nuevas dificultades cuando la competencia electoral de 2027 comience a ganar intensidad

Una estabilidad institucional que no está en riesgo

La Argentina no enfrenta hoy amenazas clásicas contra el orden constitucional. Tampoco existen actores políticos o burocráticos con capacidad comparable a la que alguna vez tuvieron las Fuerzas Armadas para condicionar o interrumpir la democracia

El país atravesó crisis severas, como la hiperinflación de 1989 y 1990, el final de la convertibilidad y el conflicto entre el Gobierno y el campo, sin que se produjeran intentos golpistas. Incluso la llegada de un presidente con el ideológico y discursivo de Milei funcionó como una prueba de resistencia institucional que, hasta ahora, tuvo un resultado favorable

Persisten, de todos modos, focos de autoritarismo en distintos niveles del poder. Entre los dirigentes nacionales pueden encontrarse coincidencias entre Cristina Kirchner y Milei, especialmente en el rechazo a la prensa independiente y en el deterioro de estándares como la transparencia, la lucha contra la corrupción y la independencia judicial

En el ámbito provincial, Formosa aparece como un caso emblemático, incluido el respaldo presidencial a una decisión judicial que avaló restricciones al trabajo periodístico de investigación

La falta de acuerdos económicos profundos

El problema central no parece ser la gobernabilidad democrática, sino la ausencia de consensos sobre el rumbo económico. No está claro si las principales fuerzas políticas coinciden en alcanzar una inflación baja, una economía abierta y competitiva, una presión tributaria moderada y un tipo de cambio que favorezca la producción

También permanecen abiertas las discusiones sobre la inversión, el crecimiento y el valor de la moneda. Milei sostuvo, durante su participación virtual en el Coloquio de IDEA, que el 70% de la sociedad respalda su modelo. Si esa afirmación fuera correcta, todavía resta convertir ese apoyo en un acuerdo político formal y duradero

La falta de entendimientos básicos alimenta la dinámica pendular de la economía y la política argentinas. Sus efectos sociales se acumulan desde hace décadas, más allá de las mejoras o retrocesos circunstanciales

En ese contexto, el Pacto de Mayo y la comisión creada con representantes políticos y sociales, incluidos los gobernadores, tuvieron un impacto limitado. Por eso, no resulta evidente que la actual convocatoria en París pueda producir un resultado diferente

Reformas pendientes y credibilidad externa

La reputación argentina tampoco se modifica únicamente con la defensa del equilibrio fiscal, el cumplimiento de la deuda o la agenda de desregulación. El Gobierno aún no avanzó sobre reformas estructurales centrales, entre ellas la previsional, la tributaria, la monetaria, la financiera y la revisión del régimen de coparticipación

El propio Milei las ubicó como objetivos de un eventual segundo mandato. Esa demora plantea dudas sobre la posibilidad de que la economía mejore de manera decisiva en el corto plazo y tenga un efecto significativo sobre el escenario electoral del año próximo

La reciente participación presidencial en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, tampoco habría generado el resultado esperado entre los inversores. La disciplina fiscal, que durante un período fue vista como una señal suficiente para respaldar al Gobierno, ya no alcanza para disipar las dudas

Mercados atentos a 2027 y a los dólares disponibles

La preocupación actual se concentra en las reformas postergadas, la caída de la actividad, el posible impacto electoral y la capacidad del país para afrontar sus compromisos de deuda en un contexto de mayor demanda de dólares

La situación tiene un contraste particular. La Argentina presenta indicadores relativamente firmes en materia fiscal y externa, pero esos avances perdieron protagonismo frente al temor a una nueva corrida cambiaria

La pregunta dominante pasó a ser si el Gobierno contará con suficientes divisas para enfrentar una crisis y si, ante una eventual falta de recursos, volverá a aparecer un prestamista de última instancia

La elección legislativa de mitad de mandato en Estados Unidos también adquiere una relevancia inusual. Una eventual derrota republicana, con pérdida de ambas cámaras, podría reducir el margen de acción del gobierno de Donald Trump para respaldar nuevamente a la Argentina

Esa posibilidad suma incertidumbre a un escenario en el que el oficialismo deberá demostrar que puede sostener su programa sin reemplazar la falta de acuerdos por gestos de ocasión