Las llamadas leyes ómnibus reúnen en un mismo texto disposiciones sobre materias distintas. A veces incorporan reglas apenas vinculadas con el tema central y, en otros casos, suman varios asuntos que merecerían un tratamiento separado

Un antecedente viejo

En la Argentina, el primer intento de avanzar con una norma de ese tipo se remonta a 1863. Entonces, la Corte Suprema elaboró seis proyectos para regular distintas materias en una sola ley, pero el Congreso resistió esa lógica. Parte de esas iniciativas terminó unificada en la ley 48 y el resto derivó en las leyes 49 y 50

Con el tiempo, la práctica volvió a aparecer en numerosas leyes que concentraron temas diversos. Entre ellas se citan las leyes 14.394, 24.156, 24.307, 24.629, 25.148 y 27.742. La tendencia también se trasladó a los decretos de necesidad y urgencia, con ejemplos como el decreto 2284/91 y el DNU 70/2023

Una objeción antigua

La idea de juntar materias distintas en una sola norma no es nueva. Ya se usaba en la antigua Roma, donde existieron las leyes llamadas satura. Según la tradición, incluso Sócrates cuestionó su exilio mediante una disposición de ese tipo. Roma las prohibió en el 98 a.C. y reiteró esa prohibición en el 62 a.C

Más tarde, en 1702, la reina Ana de Gran Bretaña buscó limitar esa práctica y ordenó evitar la mezcla de asuntos sin relación adecuada dentro de una misma ley. Hoy, 43 estados de Estados Unidos tienen reglas constitucionales que apuntan en la misma dirección

Qué buscan evitar

Una de las razones es impedir el log-rolling: acuerdos entre minorías legislativas que combinan proyectos heterogéneos para alcanzar una mayoría que, por separado, no tendrían

Otra es frenar los riders, es decir, disposiciones que una minoría adosa a un proyecto mayoritario aunque no guarden una relación necesaria con él. En ambos casos, la unidad temática funciona como un límite a esas maniobras

También se sostiene que una ley de un solo tema mejora el procedimiento legislativo. Permite estudiar mejor cada asunto, discutirlo con más claridad y redactar normas más coherentes y eficaces

El problema local

En el plano federal argentino no existe una ley que prohíba expresamente estas inserciones. Incluso el Manual de Técnica Legislativa disponible en la base oficial Infoleg desaconseja esas intromisiones, a las que llama “normas intrusas”, pero no las excluye por completo

Eso alimenta un problema de transparencia. Cuando una ley extensa mezcla materias, resulta más difícil advertir qué regula en verdad y también se debilita la comunicación entre legisladores y ciudadanos. Además, se erosiona la presunción de que todos conocen la ley

Balance final

La regla de una sola materia por ley no elimina todas las dificultades interpretativas, pero sí ordena el debate y reduce el margen para imponer por arrastre disposiciones que difícilmente serían aprobadas por separado

En esa comparación, el beneficio parece mayor que el costo. La discusión sigue abierta, pero la objeción a las leyes ómnibus tiene respaldo histórico, institucional y práctico