La carrera hacia las elecciones presidenciales de 2027 comenzará en un contexto poco favorable para Javier Milei. Aunque el Gobierno reivindica la reducción del déficit fiscal y la caída de la inflación, la recuperación económica es desigual y amplios sectores todavía sufren una pérdida de poder adquisitivo

El oficialismo confía en que esos resultados le permitan obtener un respaldo similar al que Carlos Menem recibió en 1995, cuando la derrota de la hiperinflación y el llamado “voto cuota” fueron determinantes para su reelección. Sin embargo, dos años después las prioridades sociales habían cambiado: la recesión y las denuncias de corrupción desplazaron a la inflación del centro de la agenda

El menemismo perdió apoyo en las legislativas de 1997 y terminó derrotado por Fernando de la Rúa en 1999

Las expectativas también pueden convertirse en un problema

El reconocimiento por los logros de un gobierno tiene límites. La denominada “revolución de las expectativas crecientes” describe el momento en que las aspiraciones de una sociedad avanzan más rápido que la capacidad estatal para satisfacerlas

La teoría de la curva en J, desarrollada por el sociólogo estadounidense James Chowning Davies, sostiene que el descontento puede surgir después de una etapa de mejora. Cuando el progreso se frena o se desacelera, las expectativas continúan elevándose por el impulso del optimismo previo. Si la distancia entre lo esperado y lo obtenido se amplía, la frustración puede derivar en protestas o rebelión

Milei construyó su identidad política sobre la promesa de terminar con los privilegios de la dirigencia tradicional. Por eso, sus seguidores pueden juzgar con especial dureza cualquier episodio que contradiga su discurso original o que sea considerado incompatible con la transparencia prometida

La ausencia de una alternativa opositora sólida es, por ahora, una ventaja para el oficialismo. Pero entre los inversores persiste el temor de que las expectativas frustradas produzcan un regreso del populismo. En reuniones internacionales, los funcionarios suelen enfrentar las mismas preguntas: si el programa económico continuará después de 2027 y si el kirchnerismo puede volver al poder

Las dudas se ven alimentadas por el pedido de Luis Caputo para blindar políticamente el plan económico, los intentos de diferenciación de Patricia Bullrich y las expresiones de Milei, que incluyeron referencias a siete golpes de Estado y a 30.000 terroristas deportados

La batalla legislativa por las PASO

La urgencia del Poder Ejecutivo por modificar el sistema electoral también es interpretada como una señal de inquietud. La Cámara Nacional Electoral advirtió que el país se encuentra cerca del límite recomendado para cambiar las reglas de las elecciones de 2027

Según una acordada extraordinaria, las reformas deberían aprobarse entre tres y seis meses antes del comienzo del proceso electoral, previsto para abril próximo. Ese margen resulta necesario para que las autoridades y los partidos puedan adaptar sus reglamentos

El Gobierno negocia con gobernadores considerados dialoguistas la eliminación o suspensión de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias. Para avanzar en el Senado necesita una mayoría absoluta de 37 votos y busca que los mandatarios provinciales influyan sobre los legisladores de sus distritos

Entre los argumentos oficiales aparece el costo de organizar una elección que, en muchos casos, no define internas reales porque las agrupaciones presentan listas únicas. Desde esa perspectiva, las PASO funcionarían como una encuesta nacional financiada por el Estado

También se señala que sus resultados, habitualmente conocidos en agosto, pueden anticipar el escenario de octubre y generar inestabilidad financiera, saltos cambiarios y parálisis económica. El antecedente citado es 2019, cuando el kirchnerismo se impuso en las primarias frente a la coalición encabezada por Mauricio Macri

Más allá de las razones institucionales y económicas, en el oficialismo opositor se sospecha que la suspensión de las PASO busca impedir que el peronismo ordene sus internas. Sin ese mecanismo, el principal espacio opositor podría presentar candidaturas separadas o resolver sus postulaciones mediante acuerdos internos, lo que favorecería a La Libertad Avanza

La medida también obligaría a Pro y a la UCR a negociar manualmente sus listas con los libertarios. Una alternativa en discusión es permitir listas colectoras a cambio de suspender las primarias. Ese sistema habilitaría a distintos partidos a presentar candidatos propios para cargos legislativos, aunque respaldaran a una misma fórmula presidencial

El precio que reclaman los gobernadores

Los gobernadores no parecen dispuestos a respaldar el proyecto sin garantías. Su principal reclamo es que La Libertad Avanza no utilice el acuerdo para disputarles la reelección o el control territorial

En algunos distritos el oficialismo no tendría posibilidades de ganar, aunque sí podría complicar a los gobiernos locales. En otros, como la ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza, los libertarios podrían competir por el poder. Por eso, los mandatarios provinciales pretenden que Milei renuncie a eventuales aspiraciones de avanzar sobre esos territorios

El obstáculo central es la desconfianza. Los gobernadores apoyarían ahora la suspensión de las PASO, pero cualquier compensación política quedaría para el año próximo, cuando se definan las candidaturas. Necesitan certezas de cumplimiento de compromisos que, según su mirada, ya fueron incumplidos en otras oportunidades

A esa dificultad se suma la necesidad de alcanzar un entendimiento con el macrismo para reunir los votos necesarios en la Cámara de Diputados

Una ventaja electoral todavía frágil

La discusión sobre las primarias desplazó otros asuntos pendientes, como la aprobación definitiva de la ley de ficha limpia, que impediría competir por cargos nacionales a quienes tengan condenas en dos instancias por delitos graves. También quedó relegada la extensión de la boleta única a las 15 provincias que todavía no adoptaron ese sistema

La solvencia política del Gobierno constituye otra incógnita. La pregunta para los gobernadores es cuánto peso tendrá Milei el año próximo: si será conveniente alinearse con él o si resultará más prudente tomar distancia

Un relevamiento del Observatorio de Psicología Social de la Universidad de Buenos Aires, realizado en septiembre sobre 3031 personas de todo el país, mostró que el 58% prefiere un cambio de gobierno y el 42% opta por la continuidad

Ese resultado no implica necesariamente que Milei esté fuera de competencia. El rechazo a un eventual regreso del peronismo también es elevado, por lo que la elección podría definirse mediante la lógica del mal menor

En un balotaje hipotético contra Axel Kicillof, Milei obtendría el 44% y el gobernador bonaerense el 42%. Un 11% no elegiría a ninguno y un 3% no sabe. Frente a Sergio Massa, el Presidente alcanzaría el 44% contra el 35% del exministro de Economía; el 16% no votaría a ninguno y el 4% permanece indeciso

El escenario combina desaprobación mayoritaria, apoyo firme entre los votantes originales de Milei y una oposición fragmentada. La preferencia por un cambio puede ser dominante, pero sus destinatarios son diversos. Por ahora, el Presidente reúne más intención de voto que cualquiera de sus posibles rivales peronistas, aunque no tiene asegurada la victoria en la primera vuelta