Una charla de taxi derivó en una versión errónea sobre el cementerio de Recoleta: no habrá un sex shop, sino un local de ventas pensado para el visitante

La confusión surgió a partir de la recuperación de una bóveda por parte del gobierno porteño, que abrió una licitación para transformarla en un espacio comercial. La propuesta incluye souvenirs, postales, objetos vinculados con el patrimonio del lugar y también comida y bebida para consumo rápido

Un uso comercial que ya existe en otras ciudades

Lejos de ser una rareza, la idea se inscribe en una práctica extendida en cementerios de grandes ciudades del mundo, donde funcionan tiendas con productos conmemorativos y artículos ligados a la visita turística

El episodio dejó una certeza: en Recoleta no se proyecta un comercio de temática sexual, sino un gift shop orientado al público que recorre el predio