Un episodio insólito ocurrido en Aeroparque terminó con un comerciante procesado por intimidación pública. Pablo Daniel Fagni fue acusado de dejar una conservadora abandonada con un riñón animal en su interior y un mensaje escrito que simulaba una amenaza dirigida a una abogada amiga
La escena que activó el operativo
El caso comenzó el 19 de agosto, cuando taxistas advirtieron una conservadora sobre un cantero del sector de Arribos Nacionales. El recipiente, de los que se usan para mantener la cadena de frío, tenía una leyenda manuscrita en la tapa y una cinta con la palabra “Frágil”
Ante la posibilidad de que se tratara de un artefacto peligroso, se montó un operativo con personal especializado de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, expertos en explosivos, bomberos y equipos sanitarios. Al abrirla, se descartó la presencia de explosivos, pero apareció una víscera sobre hielo. Luego se confirmó que era un riñón de origen animal
La reconstrucción del hecho
Las cámaras permitieron reconstruir el recorrido de Fagni. Cerca de siete horas antes del hallazgo, llegó en una Fiat Fiorino blanca, bajó con la conservadora, grabó un video y la dejó en el lugar. Después se retiró del aeropuerto
La investigación también siguió el rastro de la camioneta y de la línea telefónica atribuida al acusado. Con esos datos y la identificación aportada por la mujer mencionada en la inscripción, la Justicia avanzó con allanamientos y finalmente ordenó su detención
La explicación del acusado
En su declaración, Fagni admitió que compró el órgano, armó la conservadora y dejó el paquete en Aeroparque. Sostuvo que todo formaba parte de una broma privada con una amiga abogada, vinculada con comentarios sobre el alcohol que ella habría tomado durante un viaje y la idea de conseguirle otro hígado
También dijo que eligió el aeropuerto porque le quedaba de paso hacia su trabajo y quería que el video tuviera más credibilidad. Según su versión, no imaginó el alcance del operativo y definió lo ocurrido como “una broma que salió mal”
El criterio judicial
Para el juez Marcelo Martínez De Giorgi, esa explicación no borra la responsabilidad penal. Consideró que la maniobra fue planificada, que se eligió un espacio público sensible y que la combinación de una conservadora médica, una víscera y una referencia a un secuestro tenía aptitud para generar temor
Por eso procesó a Fagni por intimidación pública, le impuso un embargo de 8 millones de pesos y le otorgó la libertad. El juez valoró que reconoció el hecho, colaboró con la investigación, no tiene condenas previas y cuenta con domicilio constatado
La línea vinculada con amenazas hacia la abogada quedó en falta de mérito. El magistrado consideró prematuro cerrarla y ordenó esperar peritajes sobre el celular secuestrado para determinar el vínculo real entre ambos y el alcance de sus comunicaciones