A cinco días del balotaje presidencial brasileño, la Cancillería de Brasil difundió un comunicado en el que calificó de inaceptables las declaraciones de Javier Milei contra Luiz Inácio Lula da Silva

El presidente argentino había tratado a Lula de “zurdo ladrón” y había insinuado que podía producirse una manipulación de los resultados electorales. El gobierno brasileño consideró que esas expresiones constituyen un intento de injerencia externa en su proceso democrático

El comunicado también vinculó las afirmaciones de Milei con versiones difundidas por sectores alineados con Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años y tres meses de prisión por el intento de golpe de Estado de enero de 2023. Bolsonaro es además el padre de Flávio Bolsonaro, candidato presidencial y favorito de Milei para la segunda vuelta

La administración de Lula defendió el sistema de voto electrónico brasileño y afirmó que ha demostrado ser seguro, sin irregularidades registradas. También sostuvo que observadores electorales internacionales respaldaron su funcionamiento durante la primera vuelta

“La decisión sobre el futuro de Brasil corresponde exclusivamente al pueblo brasileño”, señaló la Cancillería al referirse a la votación prevista para el domingo 25

El origen de la disputa

Milei reaccionó a declaraciones de Lula sobre la reducción de la jornada laboral. El mandatario brasileño había planteado que muchas mujeres no pueden trabajar seis días y descansar uno porque ese día deben ocuparse de las tareas domésticas y de cuidado

El presidente argentino respondió con acusaciones contra los sectores progresistas y cuestionó que el gobierno brasileño pudiera intentar “robarse” la elección. Esa expresión retomó una denuncia que Bolsonaro había formulado contra Lula durante la campaña de 2022

La campaña brasileña

La campaña de Lula había utilizado la política de la motosierra impulsada por Milei como argumento contra Flávio Bolsonaro. El oficialismo brasileño sostuvo que los recortes propuestos por el candidato afectarían directamente a la población

Milei había respaldado a Bolsonaro antes de las elecciones del 4 de octubre y también había atacado públicamente a Lula. Sus intervenciones profundizaron la tensión diplomática entre ambos países, mientras en la Casa Rosada esperan que Brasil se incorpore a una ola regional de gobiernos de derecha