Elisa Carrió endureció sus críticas contra la reforma de la ley de tierras que impulsa el Gobierno y que está en discusión en el Senado. La exdiputada sostuvo que el texto pone en riesgo la soberanía nacional, el agua y las zonas de frontera, y señaló que podría abrir la puerta a áreas bajo control extranjero con escaso margen de regulación estatal
Un límite que, según Carrió, no alcanza
Carrió dijo que habló con Patricia Bullrich y que revisó el último borrador del proyecto, que establece un tope del 25% para la compra de tierras por parte de personas físicas o jurídicas extranjeras. A su juicio, la redacción es insuficiente porque el control sería difícil de verificar y porque no habría un resguardo efectivo por provincia
También cuestionó que la decisión final quede atada a una doble conformidad y advirtió que, en materia de fronteras, la restricción debería ser absoluta por tratarse de la integridad territorial
La advertencia política
La referente de la Coalición Cívica sostuvo que una norma así podría habilitar la presencia de actores con enorme poder económico sobre áreas sensibles del país. En ese marco, vinculó el debate con la idea de “tecnofeudalismo” y dijo que existen antecedentes de territorios donde la jurisdicción estatal queda debilitada
Carrió fue más allá y planteó que, si la ley avanza, podrían evaluarse denuncias por traición a la patria. También afirmó que la discusión no debe reducirse al valor de la tierra, sino al control de fronteras, recursos estratégicos y áreas marítimas
Críticas al rumbo económico
Además, relacionó la reforma con una estrategia más amplia de desregulación y atracción de inversiones. Según su mirada, ese camino puede generar un modelo extractivo, con tensión sobre la clase media y mayores niveles de desigualdad
Como alternativa, defendió la necesidad de combinar equilibrio fiscal con desarrollo y educación, y cerró con un rechazo al esquema económico peruano, al que definió como un modelo que no debería replicarse en la Argentina