Periodistas acreditados que ingresaron este lunes por la mañana a la sala de prensa de la Casa Rosada encontraron la puerta abierta, cajones personales revueltos y papeles y bolsas de nylon desparramados en el piso

También advirtieron la faltante de algunos cartones de leche y paquetes de yerba mate. No detectaron, en cambio, que hubieran accedido a sus computadoras ni que faltaran materiales de trabajo

Tras la denuncia realizada por los acreditados, intervinieron la Policía Federal y Casa Militar. Pasado el mediodía, integrantes del Departamento de Unidad Búsqueda de Evidencia tomaron huellas dentro del lugar

Una sala bajo control estricto

Según lo habitual, durante los fines de semana circulan por la Casa Rosada personal de seguridad, maestranza y eventualmente algún funcionario. La prensa acreditada no tiene acceso salvo que exista una actividad oficial

En el edificio hay alrededor de 60 periodistas acreditados. Los últimos habían salido de la sala el viernes por la tarde y los primeros en volver a entrar lo hicieron a media mañana de este lunes

Desde el Gobierno sostuvieron que la sala permaneció cerrada durante ese lapso

El episodio ocurre en un contexto de creciente tensión entre la Casa Rosada y el periodismo. Las condiciones de trabajo en la sala se deterioraron desde abril, cuando se restringió por 11 días el acceso de la prensa al edificio tras una denuncia penal de Casa Militar contra dos periodistas por filmaciones en los pasillos

Después de ese período, la actividad de los acreditados volvió con nuevas limitaciones: la seguridad quedó en manos de Casa Militar, se esmerilaron ventanas, se cerró el acceso al Patio de las Palmeras y se restringió el paso por pasillos del primer piso

Más tarde, la llegada de nuevas autoridades en el área de comunicación trajo algunas mejoras, como la difusión diaria de la agenda y la reanudación de las conferencias semanales

La tensión entre el Gobierno y la prensa también se profundizó por los ataques verbales del Presidente a periodistas y medios, en medio de denuncias reiteradas de organizaciones profesionales y entidades internacionales por el clima de hostigamiento