La victoria demócrata en las elecciones de medio término modificó el equilibrio político de Estados Unidos. Trump afrontará sus dos últimos años de mandato sin posibilidad de reelección y sin controlar ninguna de las cámaras del Congreso

Esta situación puede reducir su margen de acción comercial y acelerar un cambio en Medio Oriente. La nueva Cámara de Representantes tendrá capacidad para revisar la política arancelaria, incluido el futuro del T-MEC. Además, tres de cada cuatro votantes consideraron relevante la guerra con Irán y el 62% la calificó como un error

Una disputa interna con consecuencias externas

El resultado electoral también puede fortalecer a los sectores del trumpismo que rechazan las guerras lejanas y prefieren concentrar recursos en la competencia con China. Esa corriente, asociada a JD Vance, Steve Bannon y Tucker Carlson, cuestiona la ofensiva contra Irán por considerarla incompatible con la promesa de “America First”

En el otro extremo están los primacistas, que defienden un liderazgo global de Estados Unidos, alianzas firmes y una presencia militar amplia. Marco Rubio, Tom Cotton y Mark Levin figuran entre sus referentes. Rubio, además, quedó debilitado tras el resultado en Florida, donde su antigua banca en el Senado se retuvo por menos de tres puntos, frente a una ventaja de Trump de unos 13 puntos en 2024

Por qué América Latina queda fuera del repliegue

La situación es diferente en América Latina. La política hacia la región está sostenida por cuatro factores que exceden la coyuntura electoral: los incentivos personales de Trump, el consenso republicano, la continuidad de las agencias estatales y la competencia estratégica con China

Un presidente sin reelección y enfrentado con el Congreso puede volcar más energía hacia la política exterior. Los aranceles, aplicados ya a casi 20 países latinoamericanos, y la revocación de visas le ofrecen herramientas de presión que no dependen de una autorización legislativa

Trump también puede buscar en la región un logro que compense sus dificultades en Medio Oriente. Cuba aparece como el objetivo más evidente después de que anticipara que sería “la siguiente” tras la captura de Maduro. Una caída del régimen cubano le permitiría atribuirse un resultado que sus antecesores no consiguieron

El consenso republicano y la maquinaria institucional

Las facciones republicanas discrepan sobre Ucrania y Medio Oriente, pero coinciden en considerar al Hemisferio Occidental como un espacio prioritario de seguridad y competencia con China. Por eso, el debilitamiento de Rubio no necesariamente modifica la agenda intervencionista

La continuidad también está incorporada en las instituciones. El Comando Sur conduce buena parte de la estrategia regional y durante el último año transformó el enfoque contra el narcotráfico en una guerra contra el “narcoterrorismo”. En sus informes ante el Congreso, China pasó de aparecer cuatro veces en 2015 a sumar 78 menciones en 2024, casi el doble que Rusia

La arquitectura regional se amplió con el Escudo de las Américas, que reúne a más de una decena de países, el comando de guerra autónoma creado en abril por el Comando Sur y el nuevo Comando del Hemisferio Occidental del Ejército

La competencia con China como factor decisivo

La reedición de la Doctrina Monroe no depende exclusivamente de Trump ni del movimiento MAGA. Su objetivo central es limitar la presencia china en puertos, infraestructura crítica, energía, minerales e inteligencia artificial

Ese diagnóstico atraviesa la polarización partidaria. El gobierno de Biden mantuvo parte del giro iniciado por Trump, incluidos los aranceles contra Beijing, y en el Congreso existen iniciativas bipartidarias para reducir la influencia china en América Latina

Por ese motivo, un Congreso demócrata podría cuestionar los ataques contra lanchas en el Caribe, pero difícilmente abandone la estrategia de contener a China. El método y la intensidad pueden cambiar después de 2028, aunque la competencia seguirá organizando la política estadounidense hacia la región

El presupuesto de defensa y el costo de vida pueden convertirse en límites para nuevas operaciones militares. Sin embargo, en América Latina la presión se ejerce principalmente mediante aranceles, sanciones y restricciones de visas

La conclusión más probable es que un Trump limitado en Irán y sin agenda doméstica encuentre mayores incentivos para endurecer su política regional, comenzando por Cuba. Los gobiernos latinoamericanos deberían planificar los próximos dos años sin contar con un repliegue de Washington