La inteligencia artificial no aprende por sí sola. Detrás de sus respuestas hay miles de personas que revisan resultados, corrigen errores y establecen qué contestación es más adecuada
Un trabajo basado en comparar respuestas
Los colaboradores reciben una instrucción y observan las respuestas generadas por dos modelos. Después deben valorar cuál cumple mejor con los criterios establecidos, justificar la elección y señalar posibles fallos
También pueden redactar textos de referencia o describir imágenes. Las tareas abarcan áreas como matemáticas, programación y español, y pueden cambiar según el proyecto
Para evaluar cada respuesta se tiene en cuenta si sigue las instrucciones, si la información es correcta, si el registro resulta apropiado y si el formato está bien construido. En algunos ejercicios, al menos una de las dos respuestas contiene un error que debe ser detectado
Ingresos variables y dependencia económica
La mayoría de los trabajadores europeos que realizan estas tareas son jóvenes con formación universitaria. Más de la mitad tiene menos de 30 años y casi todos cuentan con un título de grado o máster
El ingreso medio mensual en la plataforma es de 1214 euros. Sin embargo, la remuneración depende del tipo de tarea y del tiempo dedicado: algunos colaboradores superan los 4000 euros al mes, mientras que otros apenas llegan a 100 euros
Para muchos, esta actividad representa entre el 70% y el 100% de sus ingresos. La plataforma afirma tener más de 900.000 expertos registrados en 52 países y haber abonado más de 600 millones de dólares
Seguimiento de la actividad y datos personales
El trabajo no solo deja información útil para entrenar modelos. La plataforma también puede registrar pulsaciones del teclado, movimientos del ratón y capturas de pantalla. El sistema de análisis de navegación registra cuándo el cursor pasa por un elemento o hace clic sobre él
La actividad de los colaboradores puede reconstruirse con un nivel de detalle comparable al de una grabación de pantalla dentro del dominio de la plataforma. También se ha señalado la presencia de herramientas de terceros y de procesos de verificación biométrica
Algunos trabajadores aseguran haber tenido que entregar su currículum, su de LinkedIn y documentación o imágenes del rostro para verificar su identidad. Una colaboradora afirmó que tuvo que repetir ese proceso varias veces en dos años y que no recibió explicaciones claras sobre el uso de esos datos
Un posible conflicto con la regulación europea
La investigación analizó el tráfico de red de los equipos de 35 colaboradores en 12 países europeos. Sus autores sostienen que estas prácticas podrían entrar en conflicto con la regulación europea de protección de datos
También cuestionan la gestión de los pagos y de las obligaciones fiscales. La plataforma utiliza PayPal y los trabajadores no tienen claro cómo se resuelven todos los aspectos tributarios
Los investigadores advierten que una eventual flexibilización de las normas europeas podría debilitar las barreras que limitan la transferencia de datos y conocimiento hacia Estados Unidos