El router Wi-Fi suele permanecer encendido durante todo el día para mantener conectados celulares, televisores, computadoras y otros dispositivos. Sin embargo, cuando nadie necesita Internet durante la madrugada, surge la duda de si conviene apagarlo
Qué beneficios puede ofrecer
Desconectar el router durante varias horas evita que consuma electricidad mientras la red no está en uso. El ahorro dependerá del modelo del equipo y del tiempo que permanezca apagado, aunque el consumo individual de estos dispositivos suele ser bajo
Además, mientras el router está desconectado, la red inalámbrica deja de estar disponible. Esto impide cualquier intento de acceso mediante Wi-Fi durante ese período
De todos modos, para proteger la conexión doméstica es más importante utilizar una contraseña segura, mantener actualizado el firmware y activar los protocolos de seguridad disponibles
Apagar el equipo también puede ser útil durante viajes o ausencias prolongadas, siempre que no haya dispositivos que dependan de Internet, como cámaras, alarmas u otros sistemas inteligentes
Reiniciar no significa apagarlo todos los días
Un reinicio ocasional puede ayudar a resolver determinados inconvenientes de conectividad. Sin embargo, no es necesario apagar el router a diario para mantenerlo funcionando correctamente
Si las fallas de conexión son frecuentes, lo recomendable es revisar la configuración del equipo o consultar con el proveedor del servicio
Cuándo es mejor mantenerlo encendido
Al desconectar el router, todos los dispositivos asociados pierden el acceso a Internet. Por eso, no conviene apagarlo si durante la madrugada funcionan cámaras de seguridad, alarmas, sensores, asistentes inteligentes o sistemas de telefonía IP
También es importante tener en cuenta que algunos routers y proveedores programan actualizaciones automáticas en horarios de poca actividad. Mantener el firmware al día permite corregir errores y vulnerabilidades
La relación con la radiación
No existe evidencia que indique que sea necesario apagar el Wi-Fi por motivos de salud. Las redes inalámbricas utilizan radiofrecuencias no ionizantes y operan dentro de límites de exposición establecidos para la población